a los cazadores de unicornios

por wuwei (natàlia)

en català aquí.

Antes de empezar, y para contextualizar un poco, para aquelles que no estén familiarizades con el término, los cazadores de unicornios  suelen ser parejas hombre-mujer que buscan a una mujer bisexual, a menudo con algunas características más (guapa, joven, sin compromisos, que reparta los afectos de forma igual a los dos miembros de la pareja, etc) para tener con ella una relación sexual más bien continuada y también, en muchos casos, afectiva. Normalmente, existirá una jerarquía y la relación de la pareja “original” estará por encima en la toma de decisiones sobre la relación de las tres personas, sea el tipo que sea. Depende de la pareja la pueden buscar con más o menos características, pero esta es más o menos la idea. A veces he visto definirlo también como parejas que no son hombre-mujer, pero yo prefiero ceñirme más a las parejas hombre-mujer, que es donde se suele reproducir más el machismo y la bifobia características de la caza de unicornios. Se puede hablar con más profundidad sobre el tema, pero no quiero tampoco alargarme mucho aquí. Os dejo un link en inglés.  El resto de cosas que he encontrado en catalán o castellano no me han gustado suficiente. Creo que donde hay la mejor información al respecto es sobre todo en los debates que se comparten en comunidades no monógamas con una perspectiva feminista, o bien en grupos donde solamente se debate sobre esto mismo. Y releyendo la carta que he escrito también creo que a través de ella se puede aprender un poco más el concepto.

No-queridos cazadores de unicornios,

empezaré presentándome, más que por cortesía, para contextualizarme. Me llamo natàlia, también wuwei. Soy bisexual y no soy monógama. Soy, por tanto, una de vuestras posibles “víctimas”. Escribo “víctimas” para visibilizar el consumo que hay detrás de lo que hacéis, ya que no son compañeras lo que buscáis, son productos/objetos; a la vez uso las comillas para empoderarme y no sentirme tampoco una víctima de nada, no tengo ninguna intención de seguiros el juego.

Podría seguir con una lista de muchas de mis cualidades, de las que soléis poner vosotros que  buscáis cuando estáis intentando encontrar vuestro unicornio: si soy “limpia”, si soy o no dulce, si sé repartir o no los afectos correctamente, cuanto mido, si soy guapa o no, delgada o no, si soy joven o más bien pasadita, si mis ojos son de color, si tengo o no compromisos, si tengo hijes, etc. Supongo que dependiendo también de  cuáles son vuestros estatus, soléis rebajar un poco el listón, ya lo sé. Es el mercado de la oferta, la demanda y de lo que se puede pagar. Pero no os daré más información sobre mí, porque no tengo ningún interés en conoceros.

Permitidme también que utilice el masculino genérico para referirme a vosotros. Teniendo en cuenta las jerarquías relacionales que devienen en este tipo de relaciones, prefiero no utilizar ni el femenino ni el neutro para referirme a vosotros. Los señores mandan, a veces muy sutilmente, pero es lo que hay cuando sois cazadores de unicornios, la crítica a las jerarquías es bastante nula. Creedme, sé de lo que hablo.

También me gustaría enfatizar que no tengo nada en contra de las relaciones grupales, de tres, de cuatro, cinco, cincuenta personas, sean románticas, sexuales, afectivas, de co-crianza, o que comparten algún proyecto en común. No solamente no tengo nada en contra, sino que me encantan. Me encanta la idea de las relaciones de más de dos personas, en muchos sentidos. Tampoco tengo nada en contra de los tríos sexuales o de las orgías, al contrario. Tampoco es necesario que te guste todo esto para poder hacer una crítica de lo que hacéis. Te puede gustar y seguir teniendo un discurso inclusivo con estas prácticas. El problema no son todas estas prácticas de por sí, el problema es lo que hacéis vosotros, así como muchas otras prácticas objetificadoras que también se mueven en algunos ambientes sex-positive sin discurso crítico (que no son todos, pero son bastantes), pero ahora no entraré en esto, no nos desviásemos del tema.

También quiero añadir que no tengo nada en contra de aquellas que, teniendo una relación sexoafectiva previa, conocen a una persona/chica y empiezan una relación sexoafectiva con ella porque así ha surgido. No es esto lo que muchas criticamos. Lo que criticamos es otra cosa, son aquellas parejas que nos buscan, nos catalogan, nos exigen, y nos imponen unas jerarquías; aquellas que, básicamente, nos utilizan y nos consumen. Y no quiero ahora que como inicialmente no sentís que estéis utilizando ni consumiendo a nadie no os paréis a hacer autocrítica, es posible que ni siquiera os estéis dando cuenta de que lo hacéis. Pero creedme, seguramente lo estáis haciendo. Paraos un rato, o unos cuentos ratos, y pensad qué estáis haciendo y por qué. También podéis consultar a personas con más experiencia en debates sobre el tema; incluso, si puede ser, a otras mujeres bisexuales no monógamas que hayan pasado por esto. Escuchadlas. Escuchadnos.

Las mujeres bisexuales no monógamas no somos vuestros productos de consumo; no estamos aquí para satisfacer vuestras fantasías de pareja sin tener en cuenta qué queremos nosotras, ni para repartiros los afectos a partes iguales y cuidaros, ni para arreglar vuestros problemas de pareja. Merecemos tener voz, ser cuidadas también (y no de la forma que más os convenga a vosotros), ser tenidas en cuenta y no ser tratadas como un producto más. Merecemos tener voz en la relación y no tener que someternos a unas normas impuestas desde la pareja. Merecemos tener otros compromisos, así como vosotros lo tenéis entre vosotros, siendo este muy superior al que tenéis con nosotras, porque, creedme, hay otras personas en el mundo también merecedoras de nuestro afecto: no somos no monógamas para vuestro placer, nuestra no-monogamia, así como nuestra bisexualidad, es nuestra, y la compartimos, no es para apropiarse de ella.

Merecemos no ser expulsadas sin ningún tipo de explicación a la mínima que uno de vosotros os cansáis de nosotras, padecéis demasiado de celos o no somos exactamente lo que buscabais. Merecemos que no se nos haga responsables de vuestra relación, de vuestras emociones, de vuestros celos, ni de vuestres hijes, a través de una imposición jerárquica que muchas veces es sutil porque recae en normas socialmente aceptadas. Merecemos poner nosotras también límites y normas sobre lo que nos afecte a nosotras, y merecemos formar parte de los procesos de tomas de decisiones en la relación: sino, no lo llaméis tríadas, porque no lo es, es solamente una relación exótica a la que llamáis así. Merecemos también ser tratadas con respeto y consideración, incluso cuando no queréis salir del armario y en el exterior nos tratáis como si no existiéramos. Merecemos todo esto, y mucho más. ¿Sabéis por qué? Porque todes merecemos esto.

Espero que todo esto os sirva de reflexión. Y si no al menos os puedo asegurar que yo me he quedado muy a gusto.

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mujeres y no binaries plurisexuales y no monógames: objetificación y falta de pertenencia

por wuwei (natàlia)

en català aquí.

 

Las mujeres plurisexuales (y otros géneros no binarios que puedan estar atravesados por el machismo) sufrimos los efectos del monosexismo juntamente con el machismo, que afecta nuestras vidas a través sobre todo de la violencia simbólica. El monosexismo, para contextualizar, es aquella opresión que padecemos las personas que nos sentimos atraídas por más de un género (les plurisexuales o aquelles que no se identifican con una monosexualidad, como les pansexuales, bisexuales, polisexuales, entre otres). Un ejemplo de esta intersección es la vulnerabilidad que padecemos por estar más expuestas a la violencia sexual debido a estar más objetificadas por la mirada del hombre que construye una plurisexualidad ‘femenina’ para su placer.

Algunos estudios del Reino Unido, Canadá y Estados Unidos, mostraron que también somos más vulnerables a padecer más problemas de salud mental (intentos de suicidio, ansiedad, depresión, estrés post-traumático, autolesión, etc) que las mujeres monosexuales (tanto lesbianas como heterosexuales). La diferencia entre lesbianas y plurisexuales especialmente se agravaba en áreas urbanas, debido a que las plurisexuales nos cuesta mucho más encontrar espacios que podemos sentir seguros y donde podamos trabajar nuestras vulnerabilidades, incluso en áreas donde hay activismo y espacios LGBT+/queer: o sea, que muchos espacios LGBT+/queer no son espacios seguros para nosotras. A la vez, las mujeres y personas no binarias plurisexuales hemos dedicado muchos años a adaptarnos a las necesidades de otros colectivos porque no solemos tener espacios propios donde hablar y tratar nuestras propias vivencias y debido a esto a menudo tenemos que definir nuestros problemas y opresiones utilizando otros tipos de experiencias (especialmente las monosexuales).

Cuando, además de ser plurisexuales, también somos ‘no monógamas’, tenemos que ir todavía con más cuidado con nuestras vulnerabilidades ya que la violencia sexual se incrementa (las mujeres y personas no binarias no monógamas también podemos ser vistas por la mirada masculina como más accesibles y objetificables), sumándose a la particularidad de la objetificación que supone la búsqueda de unicornios (aquellas mujeres bisexuales buscadas por parejas hombre-mujer para satisfacer sus fantasías y deseos sexuales y/o afectivos). Aún la importancia de tener espacios seguros para las que también somos no monógamas, lo que normalmente nos encontramos es que la mayoría de los espacios construidos y que son de más fácil acceso son espacios monosexuales (sobre todo heterosexuales) donde sufrimos violencia.

Por otro lado, los espacios plurisexuales (donde la mayoría de ellos son bisexuales ‘normativos’) borran a las personas plurisexuales no monógamas diciendo que las personas plurisexuales no somos promíscuas y somos monógamas. La razón por la cual pasa esto es porque uno de los estereotipos de las plurisexualidades es que somos promíscues e hipersexuales. Que te asignen un estereotipo como este es una reproducción de monosexismo, esto está claro; no obstante, en muchos espacios bisexuales normativos existe normalmente la idea de que luchar contra los estereotipos significa negarlos: haciendo esto niegan la existencia de una parte de la comunidad (aquellas plurisexuales que no somos monógamas) y señala nuestra no-monogamias como la causa de la violencia sexual y la objetificación que sufrimos después. Esto hace que muchos espacios bisexuales sean muy hostiles para les plurisexuales no monógames.

Es de vital importancia para las mujeres y personas no binarias plurisexuales y no monógamas crear nuestros espacios seguros, mientras a la vez podemos hacer que los nuevos espacios que se creen donde se tocan diversos ejes (queer, feministas o no monógamos) sean más seguros para nosotras, y donde podamos hablar y tener en cuenta nuestras vulnerabilidades. En estos espacios el monosexismo se tiene que aceptar como una estructura de poder, como también tienen que tener el feminismo y la sensibilidad transversal en sus bases.

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