nuevo taller: ‘reflexionando sobre estructuras de poder y como construir espacios más seguros’

por wuwei (natàlia)

en català aquí.

podéis encontrarlo también en la sección del blog ‘talleres‘ y descargarlo en pdf aquí.

 

Dinamizado por wuwei (natàlia): feminista y activista crítica sobre bisexualidad/plurisexualidades, no-monogamias, relaciones, antipositivismo, técnicas de dominación y estructuras de poder. Más información: http://estructuradifractada.com/es/sobre-wuwei-un-poco-de-mi/ . También me podeis encontrar en twitter (@wuwei_). Contacto: wuwei.activismedesorientat@gmail.com

Si te quieres inscrivir envía un correo electrónico a wuwei.activismedesorientat@gmail.com

Dinamizado por wuwei (natàlia): feminista y activista crítica sobre bisexualidad/plurisexualidades, no-monogamias, relaciones, antipositivismo, técnicas de dominación y estructuras de poder. Más información: http://estructuradifractada.com/es/sobre-wuwei-un-poco-de-mi/ . También me podeis encontrar en twitter (@wuwei_). Contacto: wuwei.activismedesorientat@gmail.com

Si te quieres inscrivir envía un correo electrónico a wuwei.activismedesorientat@gmail.com

Objectivos:

El objetivo de este taller es entender qué son las estructuras de poder, como funcionan, qué tipo de violencias pueden generar, qué son y significan los privilegios y las opresiones, y reflexionar en como se podrían construir espacios más seguros.

De estructuras de poder hay muchas (machismo, heterosexismo, monosexismo, capacitismo, monogmia, cisexismo, racismo, entre otras). La idea no es abarcarlas todas ni tampoco centrarnos en una sola, sino dar ejemplos que nos ayuden a entender los conceptos. Las estructuras de las que se hable dependeran de los intereses de las personas que participen en el taller.

Este taller está y estará en construcción permanente. Es un proceso. A través de la experiencia en cada taller irá cambiando y construyéndose también.

Dinámicas:

Durante el taller se harán pregutnas y dinámcas alrededor de:

– estructuras de poder y poder

– normas y privilegios

– opresión y violencias

– mecanismos per generar espacios más seguros

a través de estos conceptos y dinámicas participativas se debatián estas cuestiones.

No se obligará a participar a todes de la misma manera. Cada une podrá participar como se sienta más a gusto, pueda o quiera. También habrá la posibilidad de expresarse de forma anónima.

Número de participantes: maxim 15 personas por cada taller.

Duración: 4 horas con un descanso

Accesibilidad: en principio no es accesible (por defecto) para personas sordas, aunque si el taller no es accesible para ti debido a este factor, ponte en contacto conmigo (wuwei.activismedesorientat@gmail.com) para que pueda encontrar una solución puntual para el taller y puedas participar. A la larga la idea es que pueda llegar a ser accesible para todes.

Precio: Flexible (tipo ‘taquilla inversa’), cada une pagará lo que quiera y pueda por el taller (sin que haya un mínimo estipulado, también se puede no pagar nada u ofrecer otras cosas que no sea dinero). Aunque el taller no es de una gran complexidad (de material y de dinámicas), haber llegado discursivamente a poder ofrecer un taller este tipo ha tenido un coste importante de tiempo, emocional y económico; por este motivo siento que necesito cobrar algún tipo de compensación económica. Aún así, soy sensible a la situación económica de cada persona, y no quiero que no sea accesible para personas que no puedan permitirse pagar nada. Dejarlo con un precio flexible (como una taquilla inversa, donde cada une pague lo que quiera y pueda al finalizar el taller) es la fórmula que creo que encaja más con lo que deseo para este taller. Dejo que sea cada persona que lo decida según sus necesidades, condiciones y voluntades.

Lugar: a determinar (en la ciudad de Barcelona).

Dia y hora: se fijarán los días y las horas según la disponibilidad de las perasonas que se inscriban.

Si te quieres inscribir envía un correo electrónico a wuwei.activismedesorientat@gmail.com

A tener en cuenta:

No se trabajarán dinámicas corporales, sólo se trabajarán entorno a conceptos y ‘teoría’ o ‘experiencias’ de forma verbal. Se intentará no hablar de experiencias que hayamos tenido con personas que también asistan al taller.

También habrá la posibilidad de comunicar a la dinamizadora que no nos estamos sintiendo bien, o decidir cambiar la forma de participar, marcharse o quedarse de la forma que se sienta más a gusto.

Finalmente, también se pretenderá que es espacio sea lo más seguro posible. Si crees que con alguna/s persona/s no podrías tener este espacio, comunícalo cuando te inscribas.

Si tienes alguna petición o demanda por algún otro motivo que pueda hacer que el espacio sea más seguro para ti, o hay dinámicas que te suelen producir algún tipo de molestia, inseguridad, o que no permitan que puedas participar, comunícalo al inscribirte e intetaré adpatar las dinámicas.

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responsabilidad compartida, cuidados y sensibilidad: discursos no individualistas sobre relaciones, de/construcción de contextos y re-creación de espacios (II – individualismo, dominación y objetificación)

por wuwei (natàlia)

en català aquí.

Ésta es la segunda parte de la versión ‘extendida’ de la charla que di en las II Jornades d’Amors Plurals que resumí en el artículo ‘Después de romper con la monogamia’. La primera parte la podéis leer aquí.

Invidividualismo y dominación

Nuestro sistma relacional (occidental) se basa en la idea y sentimiento de que somos individuos externos al mundo que nos rodea (no formamos parte de nuestro entorno) y accedemos a nuestro entorno para obtener nuestras necesidades a través de la dominación (el entorno se vuelve un objeto donde voy a cubrir mis necesidades).

Ésta es una visión que proviene de las clases dominantes; ha sido una viión creada desde la mirada del hombre cisgénero heterosexual blanco de clase media/alta sin diversidad funcional neurotípico, etc. Aún siendo una visión que proviene de las clases dominantes también se acaba reproduciendo en las clases oprimidas debido a que forma parte de la forma que tenemos de leer todo lo que nos rodea.

Esta visión fomenta la creación de estructuras de poder a través de normas y normatividades; estas normas o normatividades se crean para colocar a ciertos colectivos en cajas estáticas cerradas que permita a quien domina obtener lo que necesita sin tan siquiera tener que ver, creer o sentir que están obteniendo necesidades de su entorno: sus necesidades quedan cubiertas de forma sistemática a través de las estructuras. Se crean, por tanto, privilegios hacia estas personas de grupos dominantes (los privilegios los ayudarían a obtener sus necesidades sin esfuerzo ni consciencia de que las obtienen a través de estas ‘normas’), se crean jerarquías y les da a las personas con privilegio un falso sentimiento de independencia. Pero esta independencia es una independencia fals ya que las dependencias que estas personas tienen de su entorno quedan invisibilizadas (sus necesidades quedan cubiertas por el sistema de forma invisible y no tienen que sentir que son dependientes).

En la monogamia, a través además del ideal del amor romántico, se nos hace creer que necesitamos y dependemos de una persona. Y, más allá del ideal de amor romántico, el hecho de que todo lo que necesitamos tenga que pasar por resolverse a través de una sola relación también favorece la aparición de relaciones de poder (tanto por el hecho de que todas las necesidades tengan que pasar por una sola persona, le da a ésta más poder, como también todo el peso de que tengas que prever todas las necesidades es una carga muy grande y que favorece la presión de tener que convertirnos en quien no somos o tener que olvidar nuestras propias necesidades y deseos).

Lo que hacemos a menudo para ‘resolver’ este problema es reproducir la idea de la falsa independencia diciendo ‘yo no dependo de ti, yo soy una persona independiente’ (un concepto que repetimos muy a menudo dentro de entornos no monógamos). De esta manera, con esta idea, se estigmatiza la dependencia, se invisibiliza la dependencia de las personas con privilegios, y se crea un discurso de la no-monogamia a la que solo pueden acceder personas con más privilegios (gente con más dinero, o personas menos oprimidas que otras, especialmente por tener unas capacidades concretas) y se les da más herramientas para seguir reproduciendo relaciones de poder con personas más oprimidas que ellas.

Las personas dependemos de nuestro entorno. Nuestro entorno es donde obtenemos nuestras necesidades y es dondes obtenemos afectos, atenciones y todo aquello que de alguna manera nos afecta. El entorno nos afecta, de la misma manera que nosotres afectamos el entorno. Romper con las relaciones de poder no tendría que pasar por negar nuestra conexión con el entorno, sino aceptándola colectivizando nuestras dependencias y haciéndolas más conscientes.

Objetificación

Esta forma de ver nuestro entorno (vernos como seres externos a lo que nos rodea y que accedemos a él a través de la dominación sin ser conscientes de que el entorno nos afecta y nos vemos afectades por nuestro entorno) hace que accedamos a nuestro entorno (donde están también las personas) viéndolo como un objeto para cubrir nuestras necesidades y deseos pero no las de les demás). Este proceso es un proceso de objetificación y es una causa y consecuencia de las jerarquías y la dominación.

A menudo se habla de objetificación en los feminismos para hablar sobre la objetificación sexual hacia las mujeres debido al patriarcado. De objetificación hay muchas más. Todas las estructuras objetifican a los grupos oprimidos: el capitalismo objetifica a les trabajadores, el especimo objetifica a los animales no humanos, el capacitismo objetifica a las personas discapacitadas por el propio sistema que las objetifica, etc. Y cada estructura de poder objetifica al grupo oprimido a través de mecanismos diferentes.

La objetificación sexual que vivimos las mujeres es un hecho, y tiene unas consecuencias muy duras en nuestras vidas. No obstante, de objetificación hay muchas más. Además, debio a que solamente hablamos de objetificación como objetificación sexual hace que muchas veces acabemos viendo toda relación sexual sin un vínculo emocional como un acto de objetificación, cuando no tiene porque ser así (si tienes una relación seuxal sin un vínculo emocional con una persona, pero das espacio a la otra persona a expresar molestias, oponerse, a expresar necesidades o malestares, no la estás objetificando), y a la vez se están invisibilizando muchas objetificaciones que no son sexuales (las mujeres, por ejemplo, también estamos objetificadas emocionalmente y los hombres acostumbran a acercarse a nosotras para explicarnos todos sus problemas emocionales sin tenernos en cuenta o que se nos escuche la mayoría de las veces cuando lo necesitamos). Debido a esto intentaré poner ejemplos que no caigan en la objetificación seuxal para visibilizar también otros tipos de objetificaciones.

Nuestro sistema relacional funciona a través de la objetificación: es ésta la forma con la que nos acercamos a las personas, teniendo en cuenta nuestros deseos, voluntades y necesidades, pero sin tener en cuenta las de esta otra persona, que podrían ser totalmente diferentes a las nuestras, o incluso incompatibles.

Una forma de objetificar sería tratar a las personas como si no tubieran voluntades o deseos propios (que podrían ser diferentes a los nuestros). Un ejemplo de ésto sería lo que pasa a menudo cuando estamos en la universidad, donde alguien se acerca a otra persona solamente porque quiere que le ayude a aprobar un examen y para que le pase los apuntes. Y, aunque su intención es ‘solamente’ ésta, lo que hace es hacer creer a la otra personaque lo que desea es una amistad. Una vez esta persona ya ha obtenido lo que ha querido (aprobar el examen) se aleja otra vez. Si esta persona hubiera tenido en cuenta los deseos de le otre, le hubiera dicho directamente que su voluntad era la de aprobar el examen, no la de una amistad, y haber dejado que fuera la otra persona la que expresara cuál era su deseo, si lo aceptaba o no. Aún así, no es precisamente lo que acostumbramos a hacer en estos casos.

Otra forma de objetificar es que las demás personas no puedan consentir u oponerse. Y para que una persona pueda consentir u oponerse no solamente se le tiene que preguntar si una cosa la quiere o no, sino que además se tiene que crear un espacio para que este consentimiento se pueda dar de verdad. Un ejemplo de esto sería preguntarle a una persona al saludarla si quiere o no un abrazo. Si yo delante de un ‘no’ reacciono con cierta molestia, aunque sea de forma indirecta, lo más probabl es que la próxima vez que se lo pregunte no me conteste que ‘no’ por miedo a que yo me pueda molestar. Es por este motivo que para que una persona realmente pueda consentir u oponerse a algo se le tiene que dejar espacio para que realmente lo pueda hacer sin ninguna sensación de chantaje emocional.

Otra forma de objetificar es que las demás personas no puedan expresar opiniones ni emociones al respecto de cosas que les afectan. Un ejemplo de esto es lo que pasa a menudo en las relaciones no monógamas jerárquicas. En este tipo de relaciones se acostumbra a tomar decisiones entre las personas que tienen una relación ‘primaria’, especialmente cuando se quieren gestionar emociones (como celos, u otras), que afectan a una ‘tercera’ persona, pero a esta tercera persona no se le informa ni se le deja expresar su opinió o emoción al respecto, ni se le permite pedir nada. Muy amenudo lo que se hace, cuando se quiere informar, es dar dos posibilidades a esta ‘tecera’ persona en modo de ‘referéndum’: se le da una opción donde solamente puede decir que ‘sí’ o que ‘no’. Este tipo de ‘referéndums’ pueden llegar a ser actos muy violentos, ya que esta persona no puede plantear molestias, alternativas o demandas. Haciendo esto se le quita voz a una persona sobre temas que le afectan. No nos olbidemos que este tipo de situaciones se dan también en la monogamia, donde de hecho son la ‘norma’, y se extienden en la no-monogamia a través de las relaciones jerárquicas. La monogamia ya es de por sí misma jerárquica.

En definitiva, objetificar es no tener en cuenta a la otra persona, quitarle voz. Hay un debate que tenemos mucho en nuestros entornos (de forma bastante genérica en los movimientos sociales): es el debate de si las personas somos imprescindibles o prescindibles. Este debate proviene del hecho de que en nuestra sociedad jerárquica se suele etiquetar a algunas personas como imprescindibles, dando de esta manera un poder a estas personas. Para romper con esto solemos decir que las personas somos todas prescindibles, un acto que suele vivirse con bastante violencia cuando hay personas en nuestra vida a las que consideramos importantes. Pero este debate es un debate erróneo, ya que considerar a las personas como prescindibles o imprescindibles proviene de la misma idea de ver a las personas como objetos. Las personas no somos prescindibles o imprescindibles. No somos objetos ni herramientas a utilizar. Las personas somos importantes y a tener en cuenta. Y es posible que haya personas que por muchos motivos consideremos menos importantes que otras (porque tenemos menos vinculo), pero que una personas no sea tan importante en tu vida no significa que le tengas que quitar voz en cosas que le afectan.

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deconstruyendo los discursos hegemónicos y científicos de la orientación sexual: desorientación, fluidez, inestabilidad y confusión como actos revolucionarios (I – estructuras de poder y monosexismo)

por wuwei (natàlia)

en català aquí.

El mes de Abril de 2016 se celebraron las I Jornadas Desorientadas en Madrid. En esas jornadas di una charla sobre monosexismo, su discurso y de como se ha construído este discurso. El audio de la charla lo tenéis aquí (aviso de contenido del audio: lenguaje cisexista e intersexfóbico debido a estar explicando el discurso médico entorno a las orientaciones).

El contenido escrito de la charla, un poco más arreglado y extendido, lo iré colgando en el blog, por partes. Ésta es la primera parte donde hablo de estructuras de poder y de monosexismo.

Estructuras de poder

Hay muchas formas de explicar o definir qué es una estructura de poder. Una estructura de poder es algo muy difícil de explicar. Yo voy a intentar dar una definición/explicación, pero se podrían dar otras o ampliarla.

Una estructura de poder es un sistema que estructura a la sociedad de una forma directa e indirecta. Es algo que está en nuestro lenguaje, en nuestra lógica construida socialmente, en nuestra forma de expresar, ver, o pensar, que lo que hace es por defecto hacer de algunas cosas ‘normas’ (lo que llamamos ‘normal’), que suelen facilitarle más la vida a las personas que se adecuan a esas normas (a las que llamamos personas con ‘privilegios’), y a complicarlas a quien no se adecuan a ellas (a las que llamamos personas ‘oprimidas’). Además, lo que hacen es que muchas más personas pasen y se adecuen a esas normas por falta de alternativas.

Una estructura de poder se puede comparar con la imagen de un iceberg, en la que la punta es la violencia visible (violencia física o verbal, por ejemplo), pero que debajo se esconde la parte más grande y menos visible de la estructura, donde se hallan el lenguaje, la lógica, la forma de ver, expresar, o pensar, que reproduce violencia simbólica y estructural.

Y aunque se llame simbólica a este tipo de violencia, no la hace menos violenta, sino más invisible y menos reconocible, y que tiene consecuencias en la vida de las personas oprimidas, como por ejemplo, puede afectar a la salud mental, a nuestras relaciones, etc.

Las estructuras de poder se viven, se sienten, te atraviesan, y son difíciles de expresar, ya que la expresión por defecto es la que sigue la lógica que privilegia en la estructura.

Estructuras de poder existen muchas. Algunos ejemplos son: el sexismo/machismo, está el heterosexismo (donde la parte más visible del iceberg sería lo que llamamos homofobia), está el cisexismo (donde la parte más visible es la transfobia), está el racismo, entre otras.

Cada una de ellas tiene sus particularidades, sus diferencias, no creo que sean comparables, que una sea más importante que la otra, sino que cada una funciona de formas distintas, y en cada contexto se expresan de formas distintas y se sienten de formas distintas. O sea, que son contextualizables. Además, muchas están relacionadas entre sí y se refuerzan. Haciendo, de esta forma, que todo el sistema se refuerce a sí mismo.

Monosexismo

El monosexismo es una estructura de poder. Primero voy a dar algunas definiciones. Llamo ‘monosexual’ a la persona que se siente atraída por solamente un género. Las monosexualidades más conocidas son la heterosexualidad y la homosexualidad. Por otra parte, plurisexual es un término paraguas que estamos usando últimamente en el activismo para referirnos a aquellas orientaciones o identidades donde hay una atracción hacia más de un género, como pueden ser la bisexualidad, la pansexualidad, la polisexualidad, la skoliosexualidad, entre otras. También hay personas que no sienten identificarse en ninguno de estos términos pero que no se identifican tampoco con las monosexualidades y que pueden verse también afectadas por el monosexismo.

El monosexismo es esa estructura de poder que supone que las personas por defecto somos monosexuales y por tanto privilegia a éstas y oprime y discrimina a las personas que nos sentimos atraídas hacia más de un género, como somos las plurisexuales. La bifobia y la panfobia serían lo que quedaría situado en la parte visible del iceberg, pero el monosexismo es mucho más complejo que esto.

El monosexismo es una estructura muy simbólica, y que por eso cuesta tanto de mostrar, o de hablar de ella. Se sustenta sobre todo en la idea de que las personas plurisexuales no existimos, y que los dos únicos estados reales son las dos monosexualidades (evidentemente una más importante que la otra, ya que no se ve igual a la heterosexualidad que a la homosexualidad). Y, a parte de la invisibilidad o no existencia, se han creado también estereotipos a nuestro alrededor. Pero no nos engañemos, ya que estos estereotipos son precisamente la consecuencia de nuestra no existencia. Ya que, como no existimos, nuestras experiencias y vivencias se expresan siempre como combinación de las dos monosexualidades. Por eso, por ejemplo, se dice que somos promiscues e hipersexuales, ya que al ser la suma de dos estados, somos el doble de sexuales. Se dice que estamos confundides y somos inestables, porque se nos lee como personas que vamos cambiando entre dos estados. Se dice también de nosotres que no sabemos lo que queremos, que somos traidores e infeccioses. Y todo recae en la idea de vernos como combinación de dos estados que tendrían que estar separados (precisamente por el hecho de ser jerárquicamente opuestos). O sea, el ‘bueno’ y el ‘malo’.

Y la violencia simbólica es muy difícil de percibir, pero aún así tiene sus consecuencias. En el caso, por ejemplo, del monosexismo, existen unos índices más elevados de intentos de suicidio, autolesión, depresión, ansiedad, por el sentimiento de no poder entenderse o definirse a través de los parámetros sociales definidos. También podemos perder nuestros trabajos, ya que al vernos como personas inestables no se confía en nosotres. También perdemos relaciones sexoafectivas o de pareja por vernos como traidores y que no cumpliremos con los pactos a los que llegamos. También tenemos un riesgo más elevado de padecer violencia sexual, especialmente las mujeres, al ser más hipersexualizadas; como también ocurre que puede que no se confíe en nosotres cuando denunciamos una violación. Y, un largo etcétera.

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