charla sobre no-monogamias en Girona el 18 de marzo

por wuwei (natàlia)

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El próximo lunes día 18 de marzo, a las 18h, estaré en la Biblioteca Pública de Girona Carles Rahola, hablando sobre no-monogamias desde una perspectiva crítica, feminista y responsable. La charla será divulgativa, para introducir conceptos básicos. ¡Nos vemos el lunes en Girona!

Día: 18 de marzo
Hora: 18h
Lugar: Biblioteca Carles Rahola (C/ Emili Grahit, 4C, 17002 Girona)

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‘memorias de una C’ en Valencia el 24 de noviembre

por wuwei (natàlia)

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El sábado día 24 de Noviembre estaré en la ciudad de Valencia para repetir por cuarta vez ‘memorias de una C’. La actividad la organiza Poliamor Valencia y para ir hace falta inscripción previa enviando un correo electrónico a poliamorvalencia+talleres@gmail.com. El horario será de 18h a 20h y el lugar es El Ventanal (C/ Fra Pere Vives, 13-15).

El precio de la actividad es, como siempre, gratuita con donativos/taquilla inversa.

Toda la información en el evento de Facebook: https://www.facebook.com/events/361103404667507/

Os dejo con la descripción del evento:

“A y B tienen una relación. B conoce a C. A y B empiezan a hacer gestiones y a tomar decisiones sobre su relación. Pero estas decisiones no solamente son sobre su relación, sino de rebote también sobre la relación entre B y C, y esta relación también se ve afectada. Finalmente C acaba sintiéndose desempoderada en su relación.

‘Memorias de una C’ es una charla que utiliza la letra C como metáfora sobre las relaciones excluidas, desempoderadas, marginadas, y en definitiva, las menos tenidas en cuenta cuando gestionamos emociones, cuando hablamos de relaciones, de no-monogamias, de poliamores; en definitiva, cuando hablamos de amores o de afectos. Se hablará de jerarquías en las relaciones, qué relación tienen estas jerarquías con la monogamia y cuáles son las consecuencias de estas jerarquías.

Las memorias de una C no son simples, son atravesadas por el consumismo relacional, la objetificación, la explotación, la alienación, la marginación, el desempoderamiento, y muchos otros factores que vivimos (y que ejercemos) día tras día todas las personas cuando nos relacionamos. Se hablará a través de la teoría, pero también, y sobre todo, a través de la experiencia y las emociones relatadas en un diario de una letra de la que otres hablan pero con la que casi nunca se habla.

Después de la charla se abrirá el debate con las asistentes.”

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exclusión y monogamia: mi proceso de empoderamiento

por wuwei (natàlia)

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[imagen: una chapa roja con el símbolo de la anarquía relacional en blanco enganchada en un tejido negro. El símbolo de la anarquía relacional es una A dibujada dentro de un corazón]

 

Este texto lo escribí y se publicó en El Salto el 5 de Octubre. Podéis ver el original aquí . 

 

Aviso de contenido: exclusión, estructuras de poder, neurocapacitismo (e insinuación de otras estructuras como gordofobia, cisexismo, racismo, etc), pensamiento monógamo, miedo, consumo relacional, maltrato, mención de ansiedad social y depresión

 

Yo no nací monógama ni anarquista relacional. Yo crecí, como todes, en un entorno social determinado y lleno de estructuras de poder: machismo, heterosexismo, monosexismo, monogamia, racismo, entre otras. A mí me enseñaron desde pequeña que hay una forma correcta de relacionarse con cada persona según unas cajas determinadas: las amigas, la pareja, la familia de origen, la familia política, las compañeras de trabajo, las compañeras de clase, etc. También que hay diferencias en el trato según el género de la otra persona u otros factores como la clase social, las capacidades o el color de su piel o el país de proveniencia.

Aprendí que lo que era normal era tener una pareja y, en mi caso, que esta tenía que ser un hombre. También me enseñaron que la pareja era el tipo de relación a través de la cual existe el compromiso, siempre acompañado de un tipo de sacrificio jerárquico. Me enseñaron que las amistades están bien y son “útiles” (sobre todo cuando no tienes pareja o necesitas un apoyo emocional debido a algún problema de pareja), pero que la pareja siempre tiene prioridad. También me enseñaron que los cuidados, el afecto (tanto físico como emocional) y el sexo siempre tenían que ir juntos a través de esta figura y que, sin pareja, solamente podría obtener relaciones de consumo, tanto sexual como emocional, totalmente aceptadas como castigo por no pasar a través de la pareja.

Me enseñaron que, para poder acceder a tener pareja (y por tanto acceder a tener todas estas necesidades cubiertas) tenía que competir con las guapas, las carismáticas o las atractivas al ojo normalizado del que mira y escoge. También aprendí que había personas más feas, gordas, con cuerpos menos normativos, raras y desviadas (no heterosexuales, trans, racializadas, etc), y que estas acostumbraban a recibir cierto tipo de violencias: muchas hemos pasado infiernos en la escuela o en el instituto que han seguido reproduciéndose fuera de estos entornos. También aprendí que todas estas eran las excluidas, no solamente a poder tener amigas, sino también, y sobre todo, a acceder al privilegio de tener una pareja.

Crecí con un miedo muy grande al rechazo y a ser excluida. Por mi experiencia, perder mi posición a ser reconocida como “existente” (y ya no digamos a sentirme apreciada, afectada, querida o deseada) era muy fácil. En mi caso era por mis supuestas “rarezas”. Ahora entiendo más de dónde venía eso: mi cabeza es diferente a lo que se ha estipulado como “normal” y esto implica cosas muy variadas, como movimientos leídos como “extraños”, reacciones emocionales diferentes, lentitud para ciertas cosas, rapidez y estrés para otras, dificultad para comunicarme de una forma tipificada, diferencias sensoriales, etc. Soy neurodivergente, cosa que me hacía ser un blanco fácil tanto de insultos o ataques, ser ignorada o rechazada. Sumada a la exclusión, mi funcionamiento también me dificultaba cierto tipo de interacciones, ya que la ansiedad social o las fases depresivas hacían que me costara más acercarme a la gente.

Con todo este miedo, empecé a caminar por el mundo de las relaciones. El miedo, la exclusión, y ciertas violencias que recibí me hicieron creer que el mejor camino era la monogamia heterosexual cuando “conseguí” tener una relación de pareja: me daba seguridad. Tener la “suerte” de encontrar a alguien que no me rechazara. Me cogí muy fuertemente a eso y viví once años en una relación monógama con un hombre. También empecé a esconder y a no hablar nunca de mi orientación sexual y afectiva (bisexual), ya que, cuando la había mostrado o había mostrado algún indicio de promiscuidad, debido a mi género había padecido violencias de las que necesitaba huir y protegerme (violencias relacionadas tanto con el género como con el consumo relacional fuera de la pareja). No sentía el empoderamiento como una opción.

Aún la seguridad que eso parecía darme, la relación no era segura: era de poder, desigual y de propiedad (giraba alrededor de él, y de sus deseos y necesidades). Tardé en aceptar que eso no era bueno para mí por todos aquellos miedos que arrastraba: a quedarme sola, al vacío que siempre había encontrado fuera de esa relación, especialmente por el proceso de exclusión; al rechazo, que siempre me ha dolido más que la soledad en sí misma (a la que me he acostumbrado en muchas épocas de mi vida). El apego se complica mucho cuando eres una persona a quien las relaciones se le hacen más complejas debido a la exclusión, a los desvíos respecto a la norma, tanto por ser neurodivergentes, como por ser gordas, feas, con diversidad funcional, o por muchos otros motivos y estructuras. Finalmente conseguí hacer el paso de dejar aquella relación, con mucha sensación de vértigo.

Decidí aprovechar la situación para pensar cómo quería construir mis relaciones. Entonces, cuando pensaba en relaciones, tenía la tendencia a pensar en relaciones de pareja, como me habían enseñado desde pequeña. Más adelante mi preocupación se extendería al resto de relaciones cuando, estando otra vez expuesta al consumo y la exclusión, ya no teniendo el privilegio de la seguridad de tener una pareja, padecí y viví de una manera muy contundente lo que hace el pensamiento monógamo a todas aquellas que no somos reconocidas ni tenemos pareja.

Los siguientes fueron años de volver a revivir rechazos y, cuando parecían no ser rechazos, el consumo y el maltrato emocional desde la posición de la amistad. La monogamia es muy competitiva, solamente una sola persona puede llevarse el reconocimiento por parte de otra. Reconocimiento y una serie de factores que ya he comentado, como cuidados o afecto. Ser excluida no implica solamente que no se te reconozca sino que, además, tampoco se reconozca lo que se consume, los maltratos, la violencia emocional, la falta de cuidados y muchas otras cosas.

Desde esa sensación de exclusión y de estar fuera de este “mercado” de las relaciones, siguiendo teniendo el miedo a caer en una relación posesiva y viviendo maltrato y consumo fuera de una relación monógama, me di cuenta de que necesitaba, no solamente “descubrir” cuál era la forma que quería para mis relaciones, sino ir más allá: necesitaba politizarlo. Fue en ese momento cuando todo mi interés fue debatir, informarme, reflexionar, formas relacionales que pudieran luchar contra toda eso violencia. Entonces fue cuando empecé a repetirme (sin saber muy bien qué quería decir) “quiero que mis relaciones sean políticamente conscientes”.

En todo ese proceso intenté pensarme a través del poliamor (porque era la alternativa que tenía más a mano, la más conocida). Creí que, a lo mejor, la solución podría ser solamente romper con la exclusividad de la pareja. Pero la sensación de exclusión seguía y lo único que sentía era la reproducción multiplicada de lo que ya había vivido en la monogamia. Si estás excluida dentro del “mercado” de las relaciones, es igual el número de parejas que estés “dispuesta” a tener, seguirás fuera; o, mejor dicho, aun más fuera, mientas observar como un conjunto de personas con un elevado capital social, sexual y de cuidados se lo van montando entre ellas. Seguía sintiendo que no encajaba y, sobre todo, seguía sin encontrar una alternativa que rompiera con los sistemas de opresión.

Fue entonces cuando mi atención se dirigió a entender las relaciones de forma general (más allá de la pareja). Me asusté al hacerme consciente de cómo vemos y vivimos las relaciones, y el poco valor que suelen tener las relaciones que no son de pareja.

Fue en ese momento cuando comprendí el concepto de red afectiva, no tanto como solamente un conjunto de personas con diferentes tipos de vínculos que te dan un apoyo afectivo, sino como una red sensible, de solidaridad, en la que se tienen en cuenta estructuras, violencias, que presta apoyo económico, emocional, intelectual y de muchos tipos. Tener en cuenta las estructuras tiene que implicar romper con los discursos poco inclusivos para incluir a todas aquellas que el capitalismo relacional excluye. Por tanto, tiene que implicar cuestionarse el deseo, por qué unas atraen (tanto emocionalmente, intelectualmente, estéticamente o sexualmente) y otras no, por qué damos más atenciones a unas y a otras menos, qué construcciones sociales hay detrás, y deconstruirlas.

Desde ese punto empecé a construir una filosofía relacional que me hizo, poco a poco, identificarme con la anarquía relacional (otro tipo de no-monogamia) y a valorar las relaciones de otra forma. No estoy diciendo que todas las que se identifiquen con la anarquía relacional la vivan exactamente de la misma manera, al igual que pueden haber personas que se identifiquen con el poliamor y tengan experiencias diferentes a la mía al respecto y filosofías relacionales parecidas, pero sentí que era lo que más encajaba. Empecé a verlo como una alternativa a la pareja y la familia nuclear más sensible a mi filosofía en muchos aspectos.

El problema de vivir filosofías relacionales de este tipo es encontrar con quien poderte vincular, ya que, para que no me arrastrara otra vez a dinámicas vividas pasadas, necesitaba relacionarme con personas que trabajasen las relaciones de forma parecida. Gracias al activismo plurisexual crítico (y al privilegio de vivir en un ambiente urbano) encontré a unas pocas personas con las que podía construir vínculos, personas con las que podía hablar sobre relaciones, debatir y tratar todos estos temas que he comentado. No obstante, no me fue nada fácil, ya que empecé a buscar este tipo de vínculos hundida y sin tener ninguna relación de referencia. Poco a poco, y siguiendo muy vinculada a ciertos tipos de activismos (con otras anarquistas relacionales y activistas de la no-monogamia también con una perspectiva crítica), seguí tejiendo la que es ahora mismo mi (muy quería y apreciada) red.

Con el tiempo me he dado cuenta de que lo que me estoy construyendo no es compatible ni con la monogamia ni con jerarquías que imponen las voluntades de parejas por encima de las necesidades y cuidados hacia otras relaciones consideradas socialmente menos importantes. También me he dado cuenta de que hay muchas formas diferentes de compartir cuidados y afecto, y que no tienes tampoco porque centrarlo todo en una sola figura relacional. No es fácil porque supone nadar contracorriente en muchos sentidos; porque no siempre tener una red de este tipo, debido al contexto relacional y social que vivimos, puede aportarte todo lo que necesitas emocionalmente o afectivamente; y porque la mayoría de personas son jerárquicas y además muchas instrumentalizan filosofías relacionales, escondiendo debajo una forma de relacionarse también consumista y excluyente.

Muchas veces este mundo de exclusión, capitalista y que consume relaciones, me ha hecho desear o sentir necesitar el apoyo de una pareja en monogamia. De hecho, sé que para muchas personas en situación de exclusión similar conseguir tener una pareja “estable” es todo un gran hito. Hace unos meses leí un tuit de una activista autista explicando que, para ella, como autista y gorda, haber conseguido casarse con un hombre había sido un acto revolucionario. Yo no estoy nada de acuerdo con que conseguir casarse sea un acto revolucionario, aunque entiendo mucho por qué lo dice. No obstante, ahora mismo, para mí tener una relación monógama no sería en ningún caso compatible con mi voluntad de no querer ejercer poder ni privilegios relacionales sobre otras personas. Tampoco sería compatible con mi red, una red que, aunque a veces la siento inestable, no querría perder por nada en el mundo.

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cancelación de la última actividad del ciclo ‘encuentros sobre anarquía relacional’

por wuwei (natàlia)

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Por motivos múltiples (personales, relacionales y de espacio) se cancela la actividad que había programada para este sábado 5 de Mayo del ciclo ‘Encuentros sobre anarquía relacional’. Seguramente la volveremos a programar dentro de unos meses. Pedimos disculpas por la cancelación y esperamos podernos encontrar entonces. ¡Estamos bien! Sólo que no podemos ofrecer la actividad 🙂

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charla y debate sobre anarquía relacional – miércoles 11 de abril

por wuwei (natàlia)

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El próximo miércoles 11 de abril estaré en el Ateneu Llibertari de Gràcia para hablar sobre anarquía relacional, una charla con debate abierto en un espacio íntimo. Os espero el miércoles que viene 🙂

 

Charla y debate abierto sobre Anarquía Relacional

Lugar: Ateneu Llibertari de Gràcia, c/ Alzina, 5, Barcelona

Día y hora: miércoles 11 de abril a las 19h

 

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encuentros sobre anarquía relacional – segundo encuentro el 14 de abril

por wuwei (natàlia)

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El día 14 de Abril haré el taller de ‘deconstruir contextos para construir relaciones‘, el segundo taller que dinamizaré dentro del ciclo que organiza  Veusambveu titulado ‘Trobades sobre anarquisme relacional’. Si os interesara y os fuera bien asistir os tendríais que inscribir en el correo electrónico de  veusambveu.editorial@gmail.com  ya que hay un límite de plazas de 20 personas. El lugar donde se realizará el taller es C/ Picalquers, 2, Barcelona. No hace falta haber asistido al primer encuentro para inscribirse, aunque se dará preferencia a quien ya haya venido al primero.

Aquí tenéis el evento de facebook donde también se anuncia el último encuentro, un espacio de debate el día 5 de Mayo por la tarde. Más info en: https://www.facebook.com/events/171593670142565/

 

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