la objetificación de las “otras” relaciones: maravillosas, decorativas y útiles

por wuwei (natàlia)

en català aquí.

contenido: objetificación, consumo de relaciones, jerarquías, relaciones jerárquicas, utilitarismo

Una de las cosas que me atrajo de algunas formas de ver y vivir las no-monogamias fue la de deconstruir el concepto de pareja y todo lo que le rodea, pero también, y, sobre todo, valorar mucho más otras relaciones, como aquellas que solemos llamar “amistad” o relaciones donde se comparten proyectos que son de importancia. Las relaciones de importancia no pueden estar centradas solamente en las relaciones románticas y sexuales, existe un gran mundo fuera de estas relaciones de las que, sin nosotres darnos cuenta ni quererlo aceptar, dependemos y normalmente las tenemos poco en cuenta, o bien no valoramos la organización familiar alrededor de ellas. No obstante, es difícil que nos demos cuenta de ello porque casi todo el imaginario social se centra en valorar sólo aquello que nos aportan las parejas y, también a la inversa, sólo compartir con las parejas aquello que consideramos importante. 

Pero no es suficiente en afirmar que las “demás” relaciones (como si de una alteridad se tratara) son importantes. Me he dado cuenta (o he sentido) que muchas veces cuando se intenta hablar de la importancia de las relaciones que no son sexuales ni románticas se hace, seguramente sin intencionalidad, a través de un paradigma también capitalista: el de la utilidad y/o el del elemento decorativo que le da un toque bonito (y diverso) a tu vida. Repetir muchas veces lo maravillosas que son estas otras relaciones por su utilidad, o bien porque “enriquecen” la diversidad en tu vida no es, de por sí mismo, una cosa que rompa con las jerarquías ni con el hecho de no tenerlas en cuenta. Es un acto de consumo más si no va acompañado de un reconocimiento real. Esto lo acabas sintiendo sobre todo cuando intentas construir tus relaciones alrededor de estas alternativas, pero el terreno se vuelve excesivamente inestable alrededor de todos estos discursos y de muchas personas que repiten estos mantras. 

El problema que vivo y siento a menudo es que se habla de este tipo de relaciones desde un punto de vista consumista porque son “útiles” para nosotres y “enriquecen” nuestro entorno, mientras a la vez jerarquizamos y otorgamos todo el poder de decisión en nuestras vidas (y sobre aquellas relaciones “alternativas”) a unas otras pocas personas. O sea, se confunde muy a menudo el concepto de jerarquía o no jerarquía con el simple hecho de cuantos tipos de personas consumo o no, en vez de comprender la raíz del ejercicio de poder y del consumo en sí mismo que es producto de las relaciones jerárquicas. Entiendo, no obstante, que tampoco me gusta el discurso de que somos seres independientes que no necesitamos de nuestro entorno y que nos tenemos que llenar a nosotres mismes, pero tampoco me gusta el de ver el utilitarismo de las personas que nos rodean. En el fondo, creo, lo que no me gusta es, precisamente, el propio concepto de llenar y de utilidad. Las personas somo esto, personas: nos necesitamos, pero somos importantes por nosotras mismas no por nuestra utilidad ni por como decoramos el espacio con nuestra existencia. Pasamos de que sea una sola persona la que nos llene a buscarlo en varias, viendo, solamente, su utilidad, mientras a la vez cantamos aquello de que somos seres independientes que no necesitamos a nadie para llenarnos porque nos es fácil obtener las cosas de nuestro entorno sin mucho esfuerzo gracias al consumo que hacemos de otras personas. 

Las relaciones fuera de las románticas-sexo-afectivas en este marco se acaban convirtiendo en una especie de fetiche, decorativo, donde quedan totalmente objetificadas y, a la vez, en realidad, muy poco tenidas en cuenta. Es este uno de los miedos que siempre tengo con discursos con los que siempre he empatizado y que yo misma he utilizado. De hecho, yo hace muchos años que no tengo ninguna pareja, y cada vez más intento organizarme alrededor de otros tipos de relaciones. Para mí, todas estas cuestiones son importantes, no solamente por no querer caer, como me ha pasado mil veces, en relaciones donde se te dice que tienes cierta importancia, pero te das cuenta que no eres más que un elemento decorativo o útil, sino también por no querer caer en tratar a la gente como meros objetos que ayudan a hacerme la vida más fácil. 

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