inestabilidades, flujos y devenires

por wuwei (natàlia)

en català aquí.

Las estructuras de poder nos obligan a estar y existir en cajas estáticas y a no podernos mover de lo que se ha definido para nosotres qué tenemos que ser. Esta es una forma para que podamos ser más productivas y además seamos útiles de alguna forma a quien tiene más privilegios que nosotres (como por ejemplo la jerarquía hombre/mujer o de clase). También otras veces sirven para fortalecer jerarquías entre lo que es ‘aceptado’ (que colabora mejor en que podamos ser más re/productivas), como por ejemplo la heterosexualidad) y lo que es ‘nocivo’ y por tanto tiene que estar controlado en una caja y que no se mueva para no ensuciar lo que es aceptado (como por ejemplo, la homosexualidad). En esta forma de situarnos, el hecho de poder escoger libremente no es bien visto ya que tenemos que escoger lo que tendría que ser correcto para nosotres y a la posición donde estamos. Dentro de este contexto, poder cambiar en el tiempo, pedir sensibilidad al respecto, poder escoger, poder ser una persona que no sabe lo que quiere, devenir, fluctuar/fluir, está totalmente vetado. Además, todo lo que es leído como inestable también está vetado, especialmente si esta inestabilidad te hace ser menos productiva para el capitalismo (capacitismo). Aún así, evidentemente según cuál sea tu estatus social, te será más fácil poder reproducir lo que se considera inestable, fluir, devenir, o poder escoger.

De las personas plurisexuales normalmente se dice que somos inestables, que no sabemos lo que queremos o que estamos en una fase. Todos estos estereotipos son asignados otrogándoles, además, connotaciones negativas. Eso es parte de la estructura monosexista (que oprime a les plurisexuales y otorga privilegios a las personas hetero/homosexuales). Per una cosa que llevamos criticando algunes dentro de activismos críticos contra el monosexismo es que el problema no es que las personas plurisexuales seamos o no inestables, o fluides, o que estemos en una fase: el problema es también que las fases, los cambios, las inestabilidades son consideradas negativas precisamente por lo comentado anteriormente, porque nos hace ser menos interesantes para el sistema, menos productivas, menos capaces de producir o de servir para la estabilidad de jerarquías (en el caso del monosexismo, por ejemplo, las jerarquías hombre/mujer, hetero/homosexual, cis/trans, monógama/no-monógama). El monosexismo no solo ataca las plurisexualidades, ataca las fases, los cambios, las leídas inestabilidades, la libertad de escoger, la sensibilidad con nuestro entorno y nuestras relaciones… Y, curiosamente, muchos de los estereotipos que se nos asigna tmaién nos pueden recordar a como se leen las personas neurodivergentes en el capitalismo y a les más jóvenes atravesadas por el adultismo.

Se tienen que definir, pero, dos tipos diferentes de inestabiliad, ya que el capitalismo nos lleva actualmente a muchas situaciones de inestabilidad sistemática que nos hace la vida más difícil de llevar: económica, emocional y afectiva, etc. Pero este es otro tipo de inestabilidad a la leída por el sistema qe comentaba en los párrafos anteriores. La intestabilidad vetada por el sistema no es de por sí misma una inestabilidad, es definida como tal por el sistema, ya que como que el sistema ‘requiere’ personas que no cambien, que no escojan libremente, etc, las que no cumplen estos requisitos son tachadas de inestables y serán, además, condenadas a una inestabilidad sistemática dada por el sistema (emocional, económica, etc) como consecuencia, haciéndonos creer que el resultado de esta inestabilidad sistemática es debido a ser una persona leída e interpretada como inestable. Por defecto, caemos en la trampa de culpar al cambio, a la fluctuación, al poder escoger, devenir, etc, de la inestabilidad económica o emocional que resulta de ella, cuando no es la verdadera cuasante de todo esto, es el propio sistema el que nos lo da y nos hace ir a buscar constantemente una falsa estabilidad que (irónicamente) nos obliga a tenere el sistema, aquél que huye de lo que es leído como inestable: cambiar, fluir, poder escoger, devenir, referirse a contextos concretos, ser una persona que puede cambiar emocionalmente a lo largo del ía, o bien tener las características que tiene que reunir una personas para ser considerada ‘normalmente estable’ dentro de los baremos sociales establecidos.

Una de las grandes forrmas que ha tenido el mismo sistema en engañarnos en este sentido, ha sido con la apropiación de conceptos como el ‘fluir’ en las relaciones. Tal como he explicado anteriormente, el fluir, cambiar, es vetado. Ahora bien, una cosa que actualmente se lleva mucho es el de ‘fluir’ en las relaciones (donde otras personas también dependen de nosotres y nosotres de elles), tanto sean relaciones personales como compromisos y relaciones colectivas (por el simple hecho de movernos socialmente donde estamos). Este ‘fluir’ relacional no está referido a que las relaciones puedan cambiar, puedan adaptarse a ciertas situaciones, puedan tener relaciones disfrutadas sin todo el control que el sistema relacional y monógamos. Este ‘fluir’ es más bien un ‘arrastre’ por el sistema que lleva a personas con menos privilegios a vivir situaciones de vulnerabilidad e inestabilidad sistemática (económica y emocional/relacional). Este tipo de fluir es en realidad: falta de comunicación entre as personas que se están relacionando, falta de querer comprometerse, falta total de intentar entender qué quieren las personas que la componen e intentar encontrar maneras todes de llevarla, objetificación (debido a la falta de comunicación y a la posición supuesta en la que se colocan a muchas personas), falta de voluntad de querer ser conscientes de que afectamos nuestro entorno. De esta manera, se crea un marco donde las personas con menos privilegios se verían arrastradas por este fluir a situaciones de vulnerabilidad (y por tanto también a situaciones donde elles no pueden ‘fluir’), mientras que las personas con más privilegios podrían disfrutar de todo aquello que el sistema les da por defecto.

¿Se pueden tener relaciones y vivencias no estáticas y sensibles a los cambios sin que acaben reproduciendo este tipo de arrastre que beneficíe a las personas con más privilegios? Creo que la clave está en la comunicación, en la sensibilidad a como tratamos nuestros propios cambios referente a lo que nos rodea, a la posibilidad de los cambios de les demás, como acompañamos, como cuidamos, y como nos implicamos y desimplicamos de lo que nos rodea. No existe una fórmula única de pueda describir o escribir aquí, es complejo. Las relaciones tienen que poderse transformar, pero no al devenir solo de quien tiene más privilegios, sino de forma también compartida.

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