lateralidad cruzada, esto no es para tanto?

por Kai Guerrero

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Aviso de contenido: neurocapacitismo

A mí me diagnosticaron con lateralidad cruzada a los 5 años. Antes de explicaros en qué me afecta o afectó y por qué lo considero una neurodiversidad vamos a dejar claro qué es:

No tengo ni idea de los términos médicos, no soy experte, ni he estudiado nada relacionado con esto, pero de manera simplificada sería lo siguiente.

Nuestro cerebro se divide en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo. Cada uno con sus funciones y, normalmente, uno predomina sobre el otro. Esto hace que tengas preferencia en utilizar una parte de tu cuerpo o la otra. Este concepto se llama lateralidad y es lo que determina si eres diestre o zurde. Queda definido cuando cumplimos los 5 años aproximadamente. Si la parte de tu cerebro que es más dominante concuerda con la parte de tu cuerpo que es más dominante, tienes una lateralidad homogénea u homolateral, independientente de si eres diestre o zurde. Serás diestre de mano, de ojo y de motricidad en general y dominará el hemisferio izquierdo, por ejemplo.

Es decir, cómo dice wikipedia: “La lateralidad es la preferencia que muestran la mayoría de los seres humanos por un lado de su propio cuerpo. El ejemplo más popular es la preferencia por utilizar la mano derecha o ser diestro.”

La lateralidad cruzada o heterogénea es cuando no hay una homogeneidad de dominación. Por ejemplo: tienes el ojo dominante diestro y el brazo zurdo. O domina tu hemisferio derecho pero en tu cuerpo domina la parte derecha.  Esto afecta al aprendizaje del lenguaje y de las matemáticas, a la capacidad analítica, lógica, de comprensión y concentración, a la percepción espacio-temporal, al equilibrio, etc.

“La lateralidad (cruzada) se considera un trastorno neurofisiológico (del sistema nervioso):  los influjos nerviosos que proceden de cada lado del cuerpo y que deberían confluir en los lados opuestos del cerebro no circulan ordenadamente.”

Esto es difícil de detectar, en parte porque es algo bastante poco conocido y en parte es porque los síntomas se asocian a que la persona es torpe, dejade, pasota o que no estudia o se esfuerza lo suficiente.

Los síntomas  se suelen detectar en la infancia, aunque no exclusivamente (y se pueden atenuar a través de terapia). Marco en cursiva los síntomas o que tenía y ya no tengo y en negrita las características o síntomas que tengo en mayor o menor medida. Muchas de estas dificultades las he podido compensar a base de terapia y mucho esfuerzo, aunque otras siguen causándome problemas, simplemente he aprendido a vivir con ellas. He recopilado los síntomas de distintas webs citadas al final del artículo y he añadido y modificado según mi experiencia:

Lenguaje y aprendizaje:

-Dificultades para las matemáticas

– Dificultad del aprendizaje mecánico y razonamiento lógico.

-Dificultades en la ordenación de la información codificada como la sintaxis, pensamiento lógico, memorización o matemáticas.

-Dificultad en la automatización de la lectura, la escritura o el cálculo.

Confusiones derecha-izquierda Confusión entre la suma y la resta o la mutiplicación y la división.

-Dificultades para la comprensión.

-Problemas de comunicación y relación.

-Dificultades en el lenguaje oral: fluidez, leer en voz alta, comprensión lectora y retención de la información.

-Habla poco fluida, la persona se tropieza habitualmente al hablar.

Dificultad para tener un discurso ordenado.

-Cuesta expresar con palabras las ideas que se tienen en la cabeza.

Miedo al hablar en público.

Dificultades en el lenguaje escrito: Invertir letras, sílabas, números al escribir. Escribir en forma “espejo”.

-Leer siguiendo la línea del texto con el dedo o con el marcapáginas.

-Acercar mucho los ojos al libro o la pantalla.

Mover la cabeza al leer en lugar de mover los ojos.

-Perderse al leer, saltarse líneas o incluso párrafos.

-Leer sin enterarse de qué se ha leído.

-Tener dificultades en copiar un texto de una pizarra o un libro.

-Letra ilegible.

Concentración y memoria

– Dificultad para seguir con una tarea durante un tiempo prolongado.

-Incapacidad de realizar dos tareas que otra gente hace de forma mecánica. Por ejemplo: Escuchar la radio y cocinar a la vez.

-Incapacidad de mecanizar acciones como lavarse los dientes cada día. Dificultad en recordar acciones rutinarias e interiorizarlas.

-Tener que trabajar más horas que cualquier persona neurotípica para conseguir los mismos resultados.

– Problemas de memoria

-No seguir la lectura de un libro, de una película o de una conversación, aunque te interese mucho.

-Poca “efectividad”. No centrarse en una acción. Esto causa problemas escolares y laborales.

-Despistes, olvidar dónde se han dejado las cosas o si has realizado o no una acción rutinaria como cerrar con llave.

Motricidad:

-Deficiencias motoras y funcionales. Es decir, caerse mucho, tropezar constantemente etc.

Inestabilidad psicomotriz (problemas de equilibrio)

Dificultad o imposibilidad para conducir o bailar, nadar, ir en bici, patinar, caminar recto o sin tropezar, deportes en general.

-Torpeza psicomotriz. Se puede ver en manualidades, capacidad de dibujar, por ejemplo. También problemas para coger un lápiz, un tenedor, etc.

-Reacciones lentas, reflejos lentos.

-Apretar mucho el lápiz al escribir.

Percepción Espacio-Tiempo

-Dificultad de calcular cuánto tiempo se tarda en realizar una tarea o en llegar a un lugar.

-Desorientación.

-No tener interiorizado qué es la izquierda y qué la derecha.

-Problemas al ordenar espacio y organizar objetos.

-Dificultad en organizar el tiempo y las tareas.

– Distinguir líneas rectas de las que no lo son (simetría)

– Dificultad en calcular distancias

De peque, con apenas 5 años, mi profe se dio cuenta de que era incapaz de pasar por una puerta sin darme de contra los cantos. Que me costaba caminar y tropezaba con todo. Así que después de muchos tests me diagnosticaron lateralidad cruzada.  

Tengo el recuerdo muy claro de tener que esforzarme especialmente por levantar los pies, para caminar. La gente no entendía que no era automático para mí levantar los pies al andar o que caminar recto no entraba dentro de mis facultades.

Me costó mucho aprender a escribir. Mi letra era ilegible y como he marcado en la lista escribía las letras al revés, en forma de espejo o cambiaba sílabas. La ortografía y la gramática no se me metían en la cabeza, en ninguno de los idiomas que sé. Y eso que me hecho filólogue, pero vaya, no nos engañemos, lo hice por la poesía. Lo que es verdad es que me ha costado bastante más esfuerzo no cometer faltas de ortografía que a una persona neurotípica. Vaya, aquí también interviene el tema del clasismo, pero es otra historia.

También, a parte de esta “torpeza” que no era más que un síntoma de la lateralidad cruzada y que me causó y me causa bastantes heridas físicas, no era capaz de nadar o ir en bici, o patines. Hoy en día evito ciertas actividades porque sé que mi falta de coordinación me pondría en peligro.  Al final este tipo de actividades, como conducir, requieren de una coordinación ojo-cuerpo que yo no tengo. Fui a terapia durante años para “reeducar mi cuerpo” para ser capaz de hacer todas estas cosas, aunque otras sigo sin poder hacerlas según la norma o me presentan una mayor dificultad. No tenía problemas de habla, pero sí de organización del discurso. Al final, todo esto tiene que ver con el orden, con ubicar el orden de las cosas. Por eso quizás me hice poeta, ahí mi caos era una ventaja, me podía expresar más libremente. A causa de la LC desarrollé miopía, pero que se pudo corregir con terapia.

Todo esto ha causado problemas de autoestima bastante profundos, evidentemente.

Mis problemas motrices y de memoria son evidentes para quien me conoce, igual que mi incapacidad de organizar el espacio o ubicarme en el tiempo (siempre llego pronto, no sé calcular el tiempo). También me cuesta mucho ubicar los recuerdos en un espacio temporal.

No me suelo desorientar en ciudades y calles, pero eso es porque he desarrollado mucho mi observación y me aferro a detalles que me dan pistas para ubicarme.

Pero es que es más profundo todavía, la psicóloga le explicó a mi madre lo siguiente, yo lo adapto un poco: La gente neurotípica  tiene en la mente un montón de cajones con etiquetas que les dicen dónde se ubican las acciones que tienen que llevar a cabo y en qué orden. Lo saben de memoria y lo automatizan. Saben su ubicación y en qué momento abrirlos y cerrarlos. Las personas con lateralidad cruzada tienen estos cajones sin las etiquetas y no se acuerdan en qué orden abrirlos y qué hay en ellos, tienen que aprenderlo de memoria y buscar maneras de no olvidarlo. Mi manera de pensar y mi mundo interior también se ven regidos por esto. Por eso se me conoce como a una persona caótica, poco racional, con problemas de entender el pensamiento lógico (cómo las ciencias, pero también el discurso académico). Acostumbro a expresarme y pensar desde un lugar más emocional porque no hilo mis pensamientos de una forma ordenada. Esto no quiere decir que no haya aprendido con los años a adaptarme a los discursos y la forma neurotípica, pero no deja de ser un adaptación por mi propia supervivencia.  Por eso para mí a+b=c es difícil de entender. Porque cuando he entendido a y me pongo a entender b ya he olvidado lo que era la a y porqué está allí y por qué están en este orden y qué sentido tiene. Un ejemplo práctico: Yo cada día me tengo que recordar activamente de lavarme los dientes. Mi mente no lo tiene automatizado, porque el cajón de “1.Lavarse los dientes” no tengo ni idea de donde está. Así que tengo que hacer un esfuerzo diario para no olvidarlo y para no olvidar que luego tengo que ponerle comida al gato. Tener una rutina para mí es muy difícil, aunque en mi caso la necesito. Pero no automatizo las acciones, no tienen un orden espacio-temporal en mi mente. Da igual si cada día voy a la misma hora al mismo sitio. Cada vez tengo que intentar recordar y calcular a qué hora salir (siempre me equivoco) y cómo llegar.

Pero tengo mis trucos y estrategias. Y esto es lo que he hecho toda mi vida. Intentar buscar maneras de acordarme de cuando y en qué orden se hacen las cosas e intentar entender el mundo con la lógica de las personas neurotípicas que tienen la facilidad de mecanizar todos sus actos y no tener que pensar en ellos continuamente. Por eso digo que soy despistade, porque para mí es muy fácil olvidar qué cosas hacer, DÓNDE y CUÁNDO he dejado las cosas, cuando hice o dejé de hacer o decir X (por eso me repito tanto) etc.

Algunas cosas sí que he mecanizado. La lectura, la escritura, el caminar (más o menos, porque mi tendencia sigue siendo no levantar los pies) etc. Pero me ha costado más que a personas neurotípicas.

El tema es que cuando hablo de esto o lo quiero nombrar como parte de mi diversidad funcional y mental la gente se ríe de mí o lo minimiza. No parece importante, no parece relevante. Me llaman exagerade, que no es para tanto. La incomprensión es muy invalidante. A la vez esto forma una gran parte de mí, aunque yo pueda esconderlo, maquillarlo o lo que sea. La gente no sabe el esfuerzo que hago a diario por no darme golpes contra farolas, motos, puertas y demás objetos, por subir y bajar escaleras sin que suponga un peligro mortal, por no olvidarme de lavarme los dientes, ducharme, hacerme la cama o desayunar, o sea de mantener unas rutinas u obligaciones. No me es tan fácil ubicarme en general en el mundo. Todo esto ha afectado muchísimo mi autoestima y mi confianza, porque en mi infancia todos estos síntomas eran más evidentes y más agudos, porque estaban sin gestionar y tampoco los sabía esconder o disimular. Esto me provocaba sentirme diferente, sentir fracaso, sentirme inferior y est*pide, porque claro si no se te da bien la lógica y el pensamiento racional, tu pensamiento no es válido y tú vales menos. Y todavía acarreo esa sensación de inferioridad por no entender o no poder expresarme de una manera lógica y académica o, que si lo hago, no se corresponda con mis pensamientos. Es frustrante que, además, este esfuerzo por encajar en el mundo no se vea traducido en resultados y cómo de fácil es rendirse y no querer salir de casa, ni moverse, ni bailar, ni nadar, ni ir en bici, ni caminar por no hacer el ridículo, ni hablar en público, ni estudiar, ni escribir, ni dibujar, ni querer vivir con nadie porque odian que te olvides de que tienes que tirar de la cadena. Sí, eso tampoco lo tengo mecanizado. Además, es que la gente se irrita fácilmente por tus “despistes” y falta de “organización”, y lo entiendo, porque puede acarrear problemas. Lo que pasa es que la gente se cree que todo esto lo hago por falta de interés o ganas. De ahí que haya conflictos, que se me pueda ver como una persona “poco eficiente” o “perezosa”  para el capitalismo, que se crea que paso de todo o que no hago las cosas por desconsideración, cuando la realidad es que no me acuerdo de hacerlas. “Pero si tienes que quitar la caca del gato cada día! Cómo puede ser que no te acuerdes?!”. Pues porque tengo problemas con automatizar las acciones, lo que decía. Por eso intento hacer las cosas al instante, porque si lo dejo para luego no me acordaré, quizás en días o quizás definitivamente. En el caso del gato, me acordaría porque Oskar (el nombre del gato con el que vivo) se quejaría y entonces me daría cuenta de lo que pasa. Pero no siempre ocurre asi.Tengo agenda y me sirve, pero recordar mirar la agenda es otra cosa a automatizar. Es todo un mundo.

Mi falta de concentración tampoco es por falta de interés. Me interesa mucho nuestra conversación, pero mi atención se desvía y sé que es una mierda, intento que no pase, pero tiene que ver con todo esto que estoy contando y no con que no me intereses tú.

Yo misme paso de explicar a todo el mundo esto. Me limito a decir que sí, que soy torpe, que soy despistade, que soy de mente más abstracta, que la lógica no es lo mío, que me cuesta la ortografía, que soy un desastre, que soy desorganizade, que soy desordenade, que soy disperse etc. Es más fàcil. Porque si digo que tengo lateralidad cruzada me dicen que eso es una excusa, que me apoyo en eso para no “mejorar como persona” (vaya concepto de mierda realmente).  Me dicen que me aferro a eso para justificar mis defectos. Pues si supiesen cuánto me esfuerzo para que esos “defectos” desaparezcan y cuantos traumas y falta de autoestima me han ocasionado, quizás no me lo dirían. Pero la gente no sabe nada de esto y cuando lo explico lo subestiman. Por eso he querido explicarlo aquí más extensamente.

Es la primera vez que escribo en serio sobre esto, así que me siento vulnerable. Pero quería visibilizarlo, porque conozco a más gente que tiene LC, diagnosticada o no y se sienten como una mierda y se culpabilizan por ser “un desastre”.

Creo que queda claro por qué es una neurodiversidad. Más allá de que sea un tema genético o no, nuestro cerebro es algo diferente y con ello nuestras capacidades y limitaciones son distintas a las normativas y vistas como deseables, sobre todo por el capitalismo. Al final quiero decir que también me atraviesa el capacitismo por todo esto y sé que para otras personas puede parecer que son nimiedades, pero influyen mi vida y me atraviesan todos los días. Que tú no lo veas es otra cosa.

Para terminar, como postdata, quería enfatizar que en todas las webs que he consultado, a parte del lenguaje y las ideas capacitistas, se hace mucho énfasis en cómo corregir las dificultades de lenguaje y motricidad, porque parecen más urgentes. Porque son más productivas para el sistema. En cambio el tema de la mecanización de las acciones y los problemas de ubicación espacio-temporales, parece que se tratan como aspectos menos importantes. Porque claro, son temas que atañen a la persona y no afectan tanto a tu productividad y efectividad. Al final interesa lo que interesa, aunque el  problema de mecanización y la falta de ubicación espacio-temporal me hayan marcado más y me afecten mucho más que el escribir en forma de espejo o darme golpes (aunque también sea algo importante y que me afecta, obviamente), pero es que se ven como anécdotas en comparación a no saber escribir bien o no saber hacer una división. Ah, sigo sin saber hacer divisiones, que conste.

Espero que todo esto os haya servido de algo o tengáis más información o curiosidad.

Y si no, da igual,  yo me he quedado a gusto.

(1) http://lateralidad.com/que-es-el-trastorno-de-lateralidad/

Fuentes consultadas: (OJO CAPACITISMO EN TODAS, LOGO DE PUZZLE, LENGUAJE CAPACITISTA)

https://www.psicodiagnosis.es/areaclinica/trastornosenelambitoescolar/queeslalateralidadcruzada/

http://ikusilateralidad.com/lateralidad/

http://www.juguetes.es/lateralidad-cruzada-implicaciones-problemas-actividades-para-mejorar/

http://www.elisaribau.com/lateralidad-cruzada/

http://www.ceril.cl/index.php/articulos?id=319

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gordura y monogamia

por Kai Guerrero

en català aquí.

Siempre he sido gorde.

Desde parvulario tuve consciencia de ello. Les niñes se burlaban y cantaban canciones insultantes para cada vez que me veían. 

También en ese entonces tenía un compañero de clase y vecino con el que me llevaba muy bien. Rápidamente etiquetamos nuestro vínculo: eramos novies. Con apenas 4 años ya estábamos hablando de matrimonio. Quizás porque nos queríamos mucho y ya habíamos interiorizado esa idea de que hay grados en el quererse y el quererse mucho tiene que resultar en relación romántica, matrimonio y vivir juntes. Se suma aquí toda la carga heterosexista de que nuestro vínculo se leyó de forma romántica desde el instante en el que mostramos afecto y nosotres lo reproducimos. 

Es curioso como ya de pequeñe yo sentía un fuerte deseo por tener relaciones románticas. Al mismo tiempo que deseaba con toda las fuerzas del mundo parecerme de alguna forma a los referentes que me habían generado esos mismos deseos: Parejas heterosexuales y normativas (sobre todo físicamente normativas). Es decir, quería ser delgade, hetero y monógame. Suerte que se he me ha pasado esa fase, de lo contrario, vaya tragedia. 

Había aprendido que eso (ser delgade, hetero y monógame) era lo que debía desear y lo que hacer iba a feliz. Así que yo misme potencié y reproducí ese vínculo romántico antes de que pudiera entender en que consistía eso que yo quería vivir tan desesperadamente. 

Llego el momento en el que el niño empezó a sentirse avergonzado de «salir» con une niñe gorde. Terminó el vínculo conmigo presionado por las burlas de les demás. Yo tenía muy claro que mi condición de gorde tenía algo que ver, sea verdad o no, eso es irrelevante. El hecho es que sentí aquello como natural y dramático a la vez.  Él era un niño de los «populares» y yo era le niñe gorde: no podía haber unión más imposible. Más tarde hizo comentarios gordofóbicos sobre mi familia por lo cual mi hipótesis se vio reforzada: había sido gordofobia.

Así que fracasé en alcanzar esa meta que, cómo nos enseñan desde el día 0, es la llave de la felicidad. La consciencia de que mi gordura me impedía ese tipo de relación y con ello, ser una persona integrada y «normal», empezó a hacerme sentir gordofobia interiorizada de forma más evidente. Ahora me encanta no ser normal y vivir en los márgenes, pero me ha costado lo mío, vamos.

A lo largo de los años esta percepción de fracaso se acrecentó. De forma que el plantearme ningún tipo de relación romántica real me resultaba ridícula. Me repetía: «Nadie quiere estar con gordes. Ni siguiera otres gordes quieren estar con gordes.» Sentía que se me excluía de la receta mágica para la vida completa y dichosa.  Así pues, los finales felices me estaban vetados. Era un ser humano sin futuro posible, incompleto, roto.

En la adolescencia este sentimiento todavía me obsesionaba más. En casa todo era un desastre, me hacían bulling en clase, sufría gordofobia constantemente, desarrollé un trastorno alimenticio (sin diagnosticar durante muchos años, porque les médiques creen que les gordes no tenemos TCA, al parecer) y depresión. Me habían hecho creer que el amor todo lo vence que si encontraba a alguien especial todo el resto de cosas horribles de mi vida importarían menos. Se suponía que no necesitaba nada más para ser feliz que un novio (de nuevo el heterosexismo dando la lata). Estos mensajes que sistemáticamente nos impone la cultura de la monogamia, son los que luego propician relaciones de dependencia y abuso.

El caso es que muches gordes no llegamos a sufrir los efectos nocivos de la monogamia porque se nos excluye de ella. Así que es mucho más difícil darse cuenta de todo lo que implica la monogamia como estructura: objetivar a le otre, posesividad, competitividad, individualismo, falta de empatía y posesión, entre muchas otras cosas. 

Se nos impone un supuesto modelo único de felicidad al que no podemos acceder a causa de nuestro cuerpo, que es percibido como feo, enfermo y asqueroso. Por eso fácilmente nos sentimos condenades a la soledad, porque de entrada no se conoce una alternativa a la monogamia que no sea la soledad. Si no tienes pareja estarás sole y amargade, se tendrá lástima de ti.

Como gorde eso es lo que sabes que te espera el resto de tu vida. Es lo que cuenta la narrativa gordofóbica:  nadie nos va a querer, especialmente de forma romántica, y  nadie va a querer tener sexo con nosotres. Porque damos asco y es mejor alejarse de nosotres. Tener esto interiorizado hasta la médula me llevo a tener relaciones sexuales con un tío que no me gustaba, porque era «mi única oportunidad de saber lo que es tener sexo». El tío era un machista asqueroso, pero yo sentía que debía sentirme agradecide porque alguien se fijara en mí. Esto acabó desembocando en abuso sexual.

Paralelamente a la idea de que nadie va a querernos,  desde la monogamia, se nos dice que si no tenemos una relación de pareja y sexo no podemos tener una vida completa.

En conclusión, la percepción inicial de une gorde es que siempre va a ser infeliz a no ser que adelgace, porque de otra forma no encontrará pareja. 

En mi caso resultó en idealizar las relaciones románticas y la monogamia, lo cual, evidentemente, resultó ser un desastre. 

Hasta que me encontré con las no-monogamias. 

Pero claro, si ya resultaba complicado pensar en una sola persona que se interesara por mí y habiendo interiorizado que si eso ocurría era un «golpe de suerte» o «a pesar de mi gordura», el plantearme gestionar aquello me parecía imposible.

Siempre me sentía inferior a mis novies cuando era monógame. Pensamientos como «está conmigo por desesperación», «porque no ha encontrado a nadie mejor», «le doy pena», pensamientos muy dañinos para mí, pero también para la persona. Esto, en realidad se aplicaba a todas mis relaciones, pero se acentuaban cuando había intimidad física. 

El miedo al abandono, el miedo a ser reemplazade… la monogamia crea la falsa ilusión de que es más estable, de crear vínculos más comprometidos a partir de la incondicionalidad. En realidad acaba por ser muy tóxico porque me llevaba a dejarme machacar y olvidarme de mí misme. Porque si no quería «incondicionalmente» no quería de verdad y merecía el abandono. Y con lo difícil que era para mí encontrar a alguien que me «aceptara», no me podía permitir el abandono. 

Esta supuesta estabilidad, por lo tanto, es una falacia, porque al final la cultura de la monogamia lo que promueve es un consumo de relaciones. Tener una relación, objectivizar a le otre y pedir que cumpla todas tus necesidades y proyectar toda tu energía en una sola persona hasta que la cosa explote y NEXT. Promueve una falta de comunicación, porque se construye a partir de un modelo rígido con códigos inamovibles. 

Así que no me servía, no me servía un modelo en el que tenía que me forzaba una forma de vivir y de relacionarme que me hacía daño. Poco a poco he ido desmontando los mitos del amor romántico que me mantenían ligade a relaciones que me consumían.

Aún siendo consciente de eso, el ser une gorde no-monógame implica para mí tener que deconstruirme desde mi posición dentro de la sociedad, una posición que me ha sido marcada a fuego desde parvulario, como he explicado antes.

Mi identidad ha estado siempre ligada a la soledad, el entender que no es así, que mis vínculos no tienen por qué girar en torno al sexo, que puedo no tener relaciones románticas, que no tenerlas no significa  estar sole, que aquello sobre lo que siempre he fantaseado es un gran fiasco… pues no me ha resultado fácil. No me está resultando fácil. 

El siguiente paso para mí, ha sido desmitificar las no-monogamias.

También hay gordofobia en las no-monogamias. También se reproducen estructuras de poder, jerarquías y demás mierdas de esta maravillosa sociedad en la que vivimos. 

Me han dicho alguna vez que he adoptado esta forma de relacionarme para follar más porque como soy gorde, así tendré más oportunidades, porque además soy bisexual. Como si la gente por ser no-monógama fuera menos gordofóbica y nos rechazara menos, como si todo el mundo quisiera follar, como si el hecho de ser no-monógame y bisexual automáticamente significara follar más. 

Lo que sí que me ocurre es que me cuesta mucho no darle una importancia especial a mis vínculos más románticos, porque toda la vida se me han negado la posibilidad de vivirlos y ver que puedo tenerlos, que realmente puedo follar con gente, que realmente puedo gustarle a alguien, pues sigue siendo algo que me cuesta digerir y me crea mucha inseguridad. Y si esa persona se relaciona romántica y sexualmente con otra gente y son personas delgadas, es fácil que me sienta inferior, que me compare, que sienta competitividad. Eso está ahí, porque me cuesta entender que alguien elija tener un vínculo sexual, afectivo y/o romántico con une gorde como yo y el miedo al abandono está latente constantemente. 

Es decir,  me genera el miedo de que se creen dependencias y jerarquías que reproduzcan justo lo que no me gusta de la monogamia. 

Por un lado, si como gorde me cuesta más relacionarme a un nivel sexual porque se me rechaza y, pongamos, solo tengo un vínculo sexual/romántico siento que hay gran peligro de que se cree (en forma de réplica de una relación monógama de competividad) la percepción de que «la única persona que me quiere es elle» y «elle tiene más relaciones porque es delgade». Así, no solo entraría a compararme con elle, sino con el resto de relaciones de su red afectiva. Compararse genera competitividad y eso acaba por crear vínculos tóxicos.

 Por otro lado, como he comentado, no creo que las no-monogamias están libres de gordofobia. No es garantía de no ser invisibilizade, rechazade, compadecide y fetichizade. Al final el eje de opresión en torno a la gordura es el mismo, seas monógame o no. Tener la ilusión de que no se te va a rechazar porque es gente que se ha replanteado las relaciones, creo que puede ser problemático, porque no ser monóhame no significa que se hayan desconstruido la gordofobia (ni el machismo, ni el cissexismo, ni el monosexismo etc.).

También está el tema de que algunes nos vean, a les gordes no monogames, como objetivos fáciles. O sea, personas desesperadas que accederemos a mantener cualquier tipo de relación con cualquiera, sin filtros, porque estamos desesperades por tener sexo. 

En resumen, podemos ser víctimas del fetichismo o la exclusión de la misma forma que lo somos en el imaginario monógamo.

 

 Y a veces une se puede preguntar, ¿si me voy a sentir igualmente  rechazade e insegure para qué me meto en esto?

Para mí la clave es construir un entrono no monógamo sensible a las estructuras de poder y sistema de opresiones. No basta con no ser monógame si tus relaciones no son sensibles al feminismo, a la lucha trans, a las neurodivergencias o a lo que sufrimos las personas gordas entre otras muchas cosas. 

Con ayuda de este entorno que tengo la suerte de estar construyendo día a día, he empezado a desidealizar las relaciones románticas poco a poco.

No soy menos por no tener sexo con nadie (ese pensamiento además es bastante alosexista). 

No soy menos porque nadie quiera tener sexo conmigo. 

No estoy obligade a tener sexo con nadie porque sienta que tengo demostrar que alguien me desea. No soy importante en la medida que les demás me deseen sexualmente. No soy menos por no tener una relación romántica con nadie. Si alguien me rechaza por gorde se retrata elle, yo no tengo nada que ver en su gordofobia.

He dejado de asumir que tengo que esperar pasive a que alguien se me acerque, que no todo el mundo siente asco cuando me ve, que puedo construir relaciones sanas.

Estoy combatiendo mis propios monstruos con todo ello, cuestionándome constantemente. Aunque mi gordofobia interiorizada asome de vez en cuando y me diga que todo es inútil, que me estoy intentando engañar y que las no-monogamias son otra forma de maquillar que voy a estar sole siempre. 

Ahora sé que no es verdad. Mis vínculos, tengan componentes románticos y/o sexuales o no, son importantes y estoy consiguiendo construir una red afectiva maravillosa a pesar de todo el peso de la monogamia y la gordofobia.

Parece que la sociedad nos dice que las personas tenemos que subir una escalerita de relaciones que nos otorga un estatus y unos privilegios. Y que les gordes, por gordes y torpes nos quedamos abajo. Pero mandemos a la mierda la escalera y a estructura que la sustenta!

Cada vez me siento mejor aquí, donde estoy teniendo la oportunidad de mirarme al espejo y saber que valgo por mí misme y no en relación a les demás. Que mi vida no tiene por qué girar en torno al sexo y el amor romántico, que mi vida no está vacía por ello.

Por mucho que me quieran infeliz, me resisto.


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