mesa redonda guarreem fusió – viernes 6 de abril

por wuwei (natàlia)

en català aquí.

 

Éste viernes día 6 de Abril participaré en la mesa redonda de Guarreem Barcelona, donde se hablará de cómo nos afectan los discursos y los ambientes no  monógamos y sexpositive y kiny a personas que nos atraviesan diferentes ejes de opresión. Esta vez yo participaré hablando más sobre asexualidades, arromanticismos y neurodivergencias, pero también se hablará de plurisexualidades, de géneros no binarios, de miedo/fobia social y de diversidad de cuerpos. Os dejo el evento de facebook.

 

Lugar: La Raposa de Pole Sec, c/ Tapioles, 47, Barcelona

Día y hora: viernes 6 de Abril a las 19h

 

Un placer para mí compartir mesa con estas personas y de colaborar con este grupo que acaba de aparecer por Barcelona (Guarreem Barcelona) y que pinta tan y tan interesante. Os dejo el cartel de todas las actividades del mes de Abril (¡lo que queda de mes hacen dos evento más!).

 

Share

natural vs cultural, machismo y orientación sexual

por wuwei (natàlia)

en català aquí.

Este artículo lo escribí y se publicó en eldiario.es el pasado día 16 de mayo. Podéis ver el artículo original aquí.

A menudo en discusiones sobre feminismos (u otros tipos de activismo donde estoy implicada) por redes sociales utilizamos sin darnos cuenta expresiones que caen en el ‘primitivismo de los comportamientos machistas’ o en ‘la naturalización de la no heterosexualidad’. Por ejemplo, ¿cuantas veces habŕe leído cosas como ‘estos machistas son unos cavernícolas’ o bien ‘ser homosexual no se puede escoger, por favor aceptadme’? Aunque entiendo de donde sale la necesidad de utilizar expresiones como estas, tenemos que ir con cuidado y entender qué estamos reproduciendo utilizándolas. Por ejemplo, el hecho de llamar ‘primitivos’ a los hombre machistas hace que se naturalicen sus comportamientos, olvidándonos de que la estructura patriarcal y su propia violencia tienen un gran componente cultural y construido; haciendo esto, incluso, damos excusa para que se siga reproduciendo, ya que ‘al ser natural’ socialmente se verá como algo difícil de evitar. Por otro lado, la necesidad de emfatizar el componente natural y de ‘no posible elección’ de la homosexualidad para que se la contemple como aceptable, implica y está suponiendo que si fuese escogida no sería aceptable, y por tanto, sigue reproduciendo la idea de que hay algo malo en la homosexualidad. Más allá de saber si realmente la orientación sexual es o no escogida, tenemos que dejar de reproducir la idea de que es malo no ser heterosexual, y esta es una idea estrucural y cultural.

Existe la costumbre en nuestra cultura occidental de separar todo lo que es natural de todo lo que es cultural, creando un binario ‘natural/cultural’ que se utiliza para reforzar estructuras de poder, como el machismo o heterosexismo (como los ejeemplos comentados anteriormente) y otras.

Desde nuestro punto de vista occidental, lo natural es visto y usado como una cosa que no puede cambiar, como lo inmutable, y que solo se puede cambiar a través de nuestra fuerza de conquista, de dominación. Por lo tanto, la naturaleza se verá como algo que no se escoge, pero sí vista a forzarse a través de la técnica y a poderse ‘corregir’. Es cierto que sabemos que la naturaleza cambia, pero según nuestra forma de verlo, sus cambios son consecuencia de leyes inamobibles. Además, parte de esta forma de intuir la naturaleza tampoco proviene de una idea puramente ‘científica’, sino más bien de la idea social general que hay detrás desde un punto de vista estructural.

Por otro lado, la cultura es vista como algo que puede cambiar, pero donde la elección es importante. Eres tú quien escoge comportarse de una forma o comportarse de otra, y someterte a las normas culturales tiene un peso en cuanto a la elección: tienes que escoger, y tienes que escoger bien. El verte como alguien que puede (libremente) escoger es visto como una cosa negativa, porque lo cultural no te dice que puedes escoger lo que quieras, sino que tienes que escoger lo correcto.

Otro binario que se utiliza, equivalente a natural/cultural, es el de primitivo/evolucionado. Lo primitivo es visto como ligado a la naturaleza que no está dominada por la cultura y por tanto no sometido al proceso obligatorio de la ‘buena’ elección. Lo evolucionado será visto como una naturaleza culturizada, superior y avanzada, dominada, donde se ha ejercido un poder de elección moral. Hace falta decir que no es esta exactamente la idea con la que la ciencia en algunas especialidades utiliza las ideas de ‘primitivo’ y ‘evolucionado’; aún así, en muchas teorías científicas esta idea se puede ver de forma indirecta en sus textos, especialmente a finales de s. XIX y principios de s. XX, donde estos términod empezaban a utilizarse más, y que han creado imaginarios que ahora aún perduran (imaginarios racistas, homófoos, bífobos, machistas, capacitistas, etc). Durante el proceso de colonización y racialización se utilizaron los discursos científicos para colocar a las razas no blancas en una posición ‘más primitiva’ y ‘menos evolucionada’ y por tanto también menos ‘culturizadas’ y más cercanas a la ‘naturaleza’. Juntamente con la racialización, otros colectivos como eran el de las mujeres, las personas con enfermedades mentales o las criaturas, eran leídas y vistas también bajo ese prisma. Con la orientación sexual pasó una cosa curiosa: se situó a la homosexualidad en el paradigma de la enfermedad como un caso de ‘degeneración’ en la evolución humana y a la bisexualidad como un caso de ‘primitivismo’ y por tanto o inexistente, o bien relacionado con personas de color, criaturas o personas con enfermedades mentales.

El binario natural/cultural es un binario que se utiliza mucho para reforzar estructuras, y es un juego muy peligroso. Si tu utilizas la naturaleza para excusar un comportamiento, o sea considerar una cosa como ‘natural’ para hablar de un comportamiento, pueden pasar dos cosas: si lo que quieres excusar es considerado socialmente negativo automáticamente lo pasarás por el molde de la corrección (esto es lo que ha pasado, por ejemplo con la homosexualidad, que se vió hasta no hace mucho tiempo como una enfermedad a curar), pero si es una cosa socialmente aceptada automáticamente la naturalizarás y la reforzarás (esto es lo que pasa con los comportamientos machistas). Solo lo que esté aceptado culturalmente como correcto saldrá bien parado de una posible ‘naturalización’.

La pregunta es: ¿ por que lo cultural no es natural si existimos culturalmente en la naturaleza? La diferenciación natural/cultural proviene de la visión occidental (e históricamente burguesa) del individuo separado de su entorno y que ve lo que le rodea externa a él, poniéndose siempre en una posición jerárquicamente superior. Esta forma de ver el mundo, divide entre lo ‘propio’ (cultural) y todo lo que es ‘externo’ (natural y a dominar). Por este motivo también se ha colocado la cultura occidental como más evolucionada que el resto: una visión racista y colonialista que ve al resto de ‘culturas’ como más ‘primitivas’ y más cercanas a la ‘naturaleza’ y la otredad.

Toda producción cultural es natural y la naturaleza no es inmutable, es plástica. Naturaleza y cultura interaccionan entre ellas, se transforman, cambian. Naturaleza y cultura se relacionan dentro de ellas mismas.

Share

deconstruyendo los discursos hegemónicos y científicos de la orientación sexual: desorientación, fluidez, inestabilidad y confusión como actos revolucionarios (III – teoría de la inversión sexual y hermafroditismo psicosexual)

por wuwei (natàlia)

en català aquí.

Tercera parte. El mes de Abril de 2016 se celebraron las I Jornadas Desorientadas en Madrid. En esas jornadas di una charla sobre monosexismo, su discurso y de como se ha construído este discurso. El audio de la charla lo tenéis aquí (aviso de contenido del audio: lenguaje cisexista e intersexfóbico debido a estar explicando el discurso médico entorno a las orientaciones). Esta es la tercera parte. La primera la podéis leer aquí, la segunda aquí, la cuarta aquí, la quinta aquí y la sexta aquí.

Aviso de contenido: lenguaje heterosexista, monosexista, cisexista e intersexantagónico por estar explicando el discurso médico alrededor de las orientaciones.

Antes de sumergirnos en la historia de cómo se ha conceptualizado la plurisexualidad, a través de la ciencia y a través de los intereses sociales que había detrás, conviene comentar algunas cosas.

En primer lugar, tal como se conceptualizaron y crearon las orientaciones sexuales en la ciencia, desde el siglo XIX, no se hablaba de atracción entre ‘géneros’, ni de relaciones entre personas de un ‘género’ o de otro. El género no estaba conceptualizado ni tenido en cuenta en ciencia. Todas las teorías giraban en torno a lo que llamaban ‘sexo’, o sea, entorno a lo que se leía por la genitalidad de las personas a las que se estudiaba. La razón principal por la que se hizo de esta manera era porque, no solamente se estaba construyendo el concepto de orientación sexual, sino también se estaba intentando hacer una separación entre dos sexos opuestos. Una separación definida por la genitalidad de las personas, e imponiendo a la vez que esa diferenciación fuera la base para una diferenciación de comportamientos y roles.

Las personas que no se sentían identificadas con esta imposición asignada, personas trans, fueron a través de esta historia, también invisibilizadas. Evidentemente, esta no solamente es una historia sobre el monosexismo, también lo es de la transfobia, de la homofobia, del sexismo, y todo aquello tan ligado a nuestra cultura patriarcal.

Muchas prácticas sexuales o afectivas que se leían como ‘homosexuales’ o entre personas del mismo ‘sexo’, podrían tratarse de relaciones que no fueran ‘homosexuales’, por tratarse de personas que se leían desde estos paradigmas de una forma que no era correspondida en cómo se identificaban. No obstante, no puedo hablar de estas teorías a través de cómo hablamos hoy en día sobre las orientaciones y los géneros, por lo que tendré que hablar de ‘sexos’, y solamente de dos.

También habrá algunos momentos en los que hable sobre hermafroditismo. Veremos más adelante que el término bisexual nació en la biología y era un término que se relacionaba con lo que llamaban en biología hermafroditismo (no solamente para referirse a personas humanas, sino a organismos en general). Mi intención no es igualarlo a la intersexualidad, aunque son discursos que evidentemente también han afectado a todas aquellas personas que no caían exactamente en los dos sexos que se querían imponer de alguna forma.

También existe una invisibilización total de la posibilidad de la existencia de géneros no binarios, que no son ni hombre ni mujer. No puedo, por tanto, en esta historia de hablar de géneros no binarios, porque para ese discurso ni tan solo existían los géneros, como ya he comentado.

Y, aunque hoy en día las personas plurisexuales hablamos de atracción hacia géneros, hacia algunos, muchos, todos, lo que sea, y no hablamos solamente de dos géneros, ni nos centramos en los sexos, la historia con la que se nos ha ‘construído’ habla solamente de ‘sexos’ y específicamente de dos ‘sexos’, y es por eso que estaré hablando a partir de aquí.

Tenemos que recordar que tanto socialmente como científicamente se ha hablado de nosotres desde fuera, desde arriba, desde el ‘poder’. En esta historia nosotres solamente éramos meros objetos de estudio donde constantemente se nos definía sin que nosotres tuviéramos ningún poder en toda esta definición y explicación. Y actualmente se nos ve socialmente de unas formas concretas y con unos estereotipos justamente por cómo se nos ha definido desde fuera en esta historia, no desde nosotres mismes.

Teoría de la inversión sexual

Antes de que aparecieran los conceptos de orientación sexual, en el s.XIX, las prácticas entre personas del mismo ‘sexo’ eran penalizadas en muchos países ‘occidentales’, y también moralmente y socialmente castigadas. Se las llamaban prácticas ‘contra natura’. No se veían igual si eran personas leídas como de un ‘sexo’ u otro, como tampoco según como eran esas prácticas, pero no tengo tiempo para entrar mucho aquí.

En ese contexto empezaron las primeras teorías sobre la homosexualidad que intentaron, sobre todo, ‘naturalizar’ estas prácticas, verlas como algo que no se escogía, sino que eran innatas, para que dejaran de ser castigadas. Recordemos que lo natural es exento de ‘carga’ moral, ya que no se escoge. El problema es que aunque se ‘naturalicen’, al ser algo que realmente no es aceptado socialmente, no están exentas de querer ser corregidas, y por tanto, se tratará de hacerlas entrar en la enfermedad para que se las someta a ‘tratamiento’. No todos los que hicieron teorías al respecto querían que fueran tratadas como una enfermedad, pero al final lo que perduró y se cogió fue eso.

La teoría que más resonó fue la de la inversión. Esta teoría partía de la idea de que la atracción tenía que ser siempre por narices entre personas de los dos sexos opuestos, y que por tanto, cuando te sentías atraída por una persona del mismo sexo quería decir que tu psique, tu mente, era del sexo opuesto al que se te leía físicamente. O sea, que eras invertida.

Hermafroditismo psicosexual

En esta teoría de la inversión sexual las personas que se sentían atraídas por los dos ‘sexos’ eran personas que tenían psicológicamente los dos ‘sexos’, y se las llamaba ‘hermafroditas psicosexuales’. En este caso, mi psique ‘femenina’ se sentiría atraída por los hombres y mi psique ‘masculina’ por las mujeres.

Pero no es tan simple. De hecho, aunque apareció y se usaba el término, a las personas que se dedicaban a estudiar nuestras sexualidades, la trataban de una forma particular. En realidad, la atracción hacia los dos ‘sexos’ será tratada como algo que molesta incluso en los datos y como algo más bien irreal.

Podemos ver, por ejemplo, una cita de Havellock Ellis, donde habla del hermafroditismo psicosexual en la última edición del ‘Sexual Inversion’. Al ser la última versión del texto, en vez de utilizar hermafroditismo psicosexual ya usa la palabra bisexual. Pero para que nos entendamos el concepto era el mismo, atracción hacia los dos sexos con una idea de inversión sexual. En esta cita, que es un poco larga, aparecen las metáforas que he comentado anteriormente (en negrita):

La más simple de todas las clasificaciones posibles, y aquella que yo he adoptado en ediciones anteriores del presente estudio, simplemente busca distinguir entre esos que, no sintiéndose a traídos exclusivamente hacia el sexo opuesto, se sienten atraídos exclusivamente hacia el mismo sexo, y aquellos que se sienten atraídos por los dos sexos. El primero es el homosexual, se origine o no su atracción por una inversión genuina. Los segundos son los bisexuales, o, como fueron a menudo antes denominados, siguiendo a Krafft-Ebing, hermafroditas psicosexuales. Parecería que habría una amplia y simple agrupación de todas las personas sexualmente funcionales en 3 divisiones completas: el heterosexual, el bisexual y el homosexual.

No obstante, esta clasificación primaria parece que no tiene utilidad práctica. El grupo bisexual introduce incertidumbre y duda. No solo que una gran proporción de personas que podría considerarse normalmente heterosexuales han experimentado en sus vidas un sentimiento que podría llamarse sexual hacia individuos del mismo sexo, sino que además una gran proporción de personas que son definitivamente y remarcadamente homosexuales se ha visto que han experimentado atracción sexual hacia, y han tenido relaciones con, personas del sexo opuesto. La presión social, instando a todas las personas a pasar por el canal sexual normal, es suficiente para desarrollar este tipo de gérmenes de heterosexualidad que las personas homosexuales pueden poseer, que las haría bisexuales. En la mayoría de las personas adultas bisexuales parecería que la tendencia homosexual es más grande y más orgánica que la tendencia heterosexual. (…) Por tanto, aunque la división en heterosexual, bisexual y homosexual es una útil división superficial, apenas es una división científica.”

La mayoría de los bisexuales prefieren a su mismo sexo. Es curiosamente raro encontrar una persona, sea hombre o mujer, que, por elección tuviera relaciones con los dos sexos y prefiera al sexo opuesto. Esto parecería indicar que los bisexuales realmente serían invertidos.”

Queriendo crear un aparato de discursos en el que se quiera, sobre todo, salvaguardar a la heterosexualidad de una posición de privilegio (o sea, imponer que sea la mayor de las verdades y realidades) todo aquello que pueda llegar a molestar son cosas que crean duda e incertidumbre. Y como sabréis, lo que molesta hay que quitarlo de en medio.

Aunque se nos diga a menudo de nosotres que estamos confundides y no sabemos lo que queremos, ya sabemos que no somos las personas bisexuales las que realmente creamos la duda o la incertidumbre, sino aceptar nuestra posible existencia cuando se intenta pasar por un aparato de control como es el de la heterosexualidad obligatoria.

Share