actualización de los talleres, charlas y actividades

por wuwei (natàlia)

en català aquí.

 

He actualizado y cambiado la pestaña que antes se llamaba “talleres” y ahora se llama “talleres/charlas/actividades”. Información que copio aquí también:

 

Cómo comento después, ofrezco y hago algunos talleres ya preparados sobre unas temáticas concretas (podéis ver más abajo la descripción y los contenido). A veces también he hecho y hago charlas que he preparado para algunas jornadas o que he programado yo misma.

Además, estoy también abierta a propuestas o a que me inviten a hacer otras actividades de cualquiera de las temáticas que toco en el blog, tanto sea charlas, talleres o participar en mesas redondas. Puedo tratas temas muy variados que pueden ir desde la dominación (entendida como dominación en el plano relacional diario y habitual, no en el BDSM/sexual) y estructuras de poder, relaciones, no-monogamias, anarquía relacional, cuidados, plurisexualidades y bisexualidad, discurso crítico sexpositive, neurocapacitismo, entre otros que os pueda haber inspirado alguna de las temáticas que he tratado tanto en el blog como en mis actividades.

No cobro por estas actividades, aunque en algunos casos (como por ejemplo en los talleres ya preparados) estoy abierta a donativos para poder pagar los gastos de la propia actividad (especialmente si he tenido que viajar).

El criterio que utilizo para aceptar o no alguna propuesta es sobre todo ideológica o de afinidad política, si el espacio, colectivo o persona que me lo propone encaja con mi filosofía. No tengo problema en decir que no a alguna propuesta que contradiga mi filosofía o que no me acaba de encajar o no me hace sentir cómoda. No suelo, por ejemplo, aceptar participaciones cuando me pueda estar sintiendo instrumentalizada o explotada. Procuro, sobre todo, dar apoyo a través de mi participación a proyectos que creo que son importantes, necesarios y/o afines a lo que yo creo que implica una transformación social o de lucha política.

Normalmente las actividades las hago en Barcelona, ciudad donde vivo actualmente, aunque no me importa moverme siempre que pueda compensar de alguna manera el gasto del viaje (si es a través de donativos previos como alguna ayuda por aquella actividad puntual, o bien siempre podemos encontrar formas).

Si quieres estar informade de las actividades y talleres puedes agregarte en el grupo de facebook, puedes añadirte en el canal de telegram, y/o puedes añadirte en la lista de suscripción para recibir la información por correo electrónico.

Finalmente, como he comentado anteriormente, realizo algunos talleres de forma periódica (a medida que tengo suficiente gente apuntada interesada). Son los que hay listados a continuación con una descripción de los objetivos de cada taller y una descripción más detallada clicando sobre el título de cada taller. Cuando haya de “nuevos” se irán añadiendo aquí en la lista y se anunciarán en una entrada nueva del blog.

  • Deconstruir contextos para construir relaciones:

    ” El objetivo de este taller es reflexionar y poner en cuestión el pensamiento alrededor de cómo nos vinculamos con las personas, ya que por defecto, y sin pararnos a pensar mucho, vivimos en una sociedad muy individualista, competitiva, de apropiación y de consumo acrítico, donde repetimos todos estos conceptos también cuando nos relacionamos.

    La idea del taller es poder poner un interrogante a la forma que nos viene por defecto de relacionarnos y encontrar herramientas para vincularnos de forma más consciente. Por este motivo la apuesta de este taller es la de empezar a ‘construir relaciones’, para hacer del proceso de vincularnos un proceso un poco más consciente, crítico y sensible. ¿Somos conscientes de le otre?

    No pretende dar soluciones estáticas, sino que estas surjan a través de la reflexión en torno a estructuras de poder y conceptos que nos vienen por sistema sobre como tenemos que tratar nuestras relaciones. Este taller tiene una visión crítica con las estructuras de poder, y por tanto, una visión bastante politizada: feminista, anticapitalista y sensible a las opresiones y a una crítica al sistema monógamo, no tanto como sistema de recuento de relaciones de pareja, sino como sistema que nos obliga a relacionarnos de formas más concretas y que genera situaciones de vulnerabilidad, exclusión, poca solidaridad, entre otras.

    Este taller está y estará en construcción permanente. Es un proceso. A través de la experiencia en cada taller irá cambiando y construyéndose también.”

  • Hablemos de técnicas de dominación:

    “Las técnicas de dominación, también denominadas ‘técnicas de Hérsker’, son estrategias de manipulación social en las que un grupo dominante mantiene su posición en una jerarquía. Inicialmente fueron introducidas para hablar de cómo los hombres dominaban a las mujeres, pero pueden ser también extrapoladas en la dominación de otros grupos oprimidos o relaciones de poder o jerárquicas (personas no blancas, no heterosexuales, trans, etc). Estas técnicas son muy utilizadas recurrentemente en todos nuestros espacios ya que hemos sido todes educades desde pequeñes para reproducirlas de forma muy inconsciente, y lo hacemos, no solamente en relaciones, sino también en asambleas, reuniones, encuentros de ocio, etc.

    El objetivo de este taller es entender de forma general qué son las técnicas de dominación y cómo funcionan, para aprender a detectarlas y así evitar de ejercerlas o podernos defender.

    Este taller está y estará en construcción permanente. Es un proceso. A través de la experiencia en cada taller irá cambiando y construyéndose también.“

 

[imagen: resultado de uno de los talleres “deconstruir contextos para construir relaciones” – lista en un papel colgado de la pared sobre características de las personas (físico, carácter, conducta, ideología, etnia, edad, etc), y de ideas alrededor del compromiso (obligación, comunicación, seguridad, cuidados, etc)]

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sobre el precio, donativos y la filosofía del blog y actividades

por wuwei (natàlia)

en català aquí.

 

He decidido hacer algunos cambios en este espacio (no solamente el blog en sí mismo, sino también las actividades). Lo iré poniendo poco a poco porque no puedo dedicarle tanto tiempo como hacía antes, pero a la vez me gustaría explicar el porqué de uno de los cambios.

He reflexionado algunas cosas alrededor de cómo quiero enfocar el tema de la supuesta taquilla inversa de los talleres, charlas, actividades, etc. Había dos motivos por los cuales ponía la taquilla inversa: el primero es para poder pagar los gastos que me supone mantener el espacio del blog y las propias actividades; el segundo motivo es muy complejo y viene sobre todo debido a la sensación (o más bienel hecho) de la explotación que padecemos las activistas en ciertos ambientes, especialmente de las no-monogamias, y era para dar la oportunidad de equilibrar que haya personas que sacan un provecho económico del trabajo que hacemos muchas gratuitamente (esto es muy complejo, da para hablar mucho sobre el tema y no quiero exponerme mucho más por aquí).

No obstante, dándole muchas vueltas, prefiero solamente compensar la primera. Finalmente, siendo más fiel a mi filosofía y/o forma de pensar/sentir, dejaré de poner “precio” y “taquilla inversa”, y simplemente pondré que es gratuito y abierto a que si alguien quiere pueda hacer algún donativo (explicando explícitamente para qué son los donativos, mantener el espacio delblog y las actividades, etc). Sé que las dos formas se parecen (o al menos inconscientemente mi forma de ver la taquilla inversa era más como un donativo), pero filosóficamente o paradigmáticamente no lo son.

A la vez también quitaré los donativos del blog que, aunque tienen la misma filosofía los medios no me convencen.

Poco a poco iré cambiando algunos de estos aspectos en las informaciones que hay en el blog. También pondré más información sobre ciertas políticas que tengo a la hora de dar ciertas actividades y de aceptar o no invitaciones. Me apetece dejar ciertas cosas más claras en el blog. Cuando actualice la información colgaré una entrada explicándolo.

Aprovecho para dar las gracias a todas las personas que me han ayudado de alguna manera con alguna aportación, tanto económica, como emocional o también con aportaciones con experiencias o reflexiones, así como todas aquellas con  las que he compartido en actividades de otros colectivos/grupos/personas/espacios, o de forma más personas y con las que crecemos y generamos conocimiento colectivo. Gracias, de todo corazón.

 

[imagen: 2 notas donde está escrito en catalán “Agraïr crear espais tant còmodes i respectuosos on deconstruir-nos i seguir desaprenent” y “Simplement gràcies a totes per venir i compartir aquesta estona i aquestes relfexions”.]

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ser una mala bisexual en tiempos de bisivilización

por wuwei (natàlia)

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Aviso de contenido: monosexismo, normativización, asimilación, instrumentalización, estructuras de poder, capacitismo, neurocapacitismo, sexofobia (slut-shaming), mención de cisexismo, lenguaje capacitista (uso del sufijo –fobia para hablar de violencia estructural)

 

Se acerca el 23 de Setiembre, día internacional para la visibilización de la bisexualidad, y tiemblo al pensar en las campañas que muchas activistas habrán estado preparando: una demostración constante de nuestra “normalidad” a través de mensajes como “las bisexuales no somos promiscuas”, “las bisexuales no somos inestables”, “las bisexuales sabemos lo que queremos”, o perlas como “somos 100% bisexuales”. Sé que todos estos mensajes y estas campañas las hacen activistas que dedican mucho tiempo y amor a lo que hacen y reconozco el trabajo que supone hace un activismo que es muy negado y marginado dentro de los colectivos LGBTI+. Tengo mucha estima a muchas de estas personas, así como también necesito decir que esto que estoy haciendo no pretende ser un ataque hacia ellas, sino más bien hacia el sistema que nos lleva a tener que defendernos de esta manera. Es, por tanto, un proceso de autocrítica interna hecha desde el afecto que tengo hacia todas aquellas con las que comparto opresión monosexista y activismos.

Tengo que reconocer que todo este discurso que pretende hacernos más aceptables socialmente es el que ha hecho que durante los últimos años me haya identificado mucho menos con la bisexualidad, porque siento que me excluye y no siento encajar en este ser 100% capaz de sobrevivir en este sistema patriarcal y capitalista. Hemos intentado muchas radicalizar una identidad como esta, reapropiándonosla, intentando hacerla nuestra, diferente, desmedicalizarla, etc; pero es una lucha invisible al lado de campañas que lo que hacen finalmente (sin que sea esta la intención) es marginar a muchas bisexuales que son/somos promiscuas, inestables, que pasamos fases, que no sabemos lo que queremos o que no encajamos en un sentimiento 100% puro de alguna cosa, en vez de luchar contra lo que no nos permite vivir, opinar, sentir, compartir.

No entraré en batallas absurdas diciendo que la bisexualidad es binaria y tránsfoba, mi crítica no va hacia aquí, y si cada vez me identifico menos con ella no es precisamente por este motivo. La transfobia se reproduce según como quieras definir tu misma tu orientación o identidad, no en la identidad en sí misma. Y en tu actitud cuando te relacionas, obviamente. Tampoco quiero decir que las demás plurisexualdiades, como son la pansexualidad, polisexualidad, omnisexualidad, escoliosexualidad, etc, sean bífobas, ya que es una lucha que proviene del mismo sistema que nos oprime: el que nos quiere divididas, el que nos quiere distraídas en peleas internas para no tener tiempo para luchas contra él. Es más, todas estas “peleas” son debidas al mismo monosexismo que nos obliga a definir nuestras orientaciones alrededor del género y que nos obliga a expresarnos con términos que nos excluye y que forman parte de un paradigma que es puramente monosexual. Yo, de hecho, me identifico como polisexual y como bisexual (no entraré en más detalles de los motivos porque el artículo no va sobre definir identidades ni explicar el porqué yo me identifico con unas y no con otras), y mis “identidades” son más bien cambiantes, políticas, desorientadas, confundidas y más sensibles que estáticas. Prefiero enfocarme en luchar contra las estructuras que en enfatizar y realzar identidades concretas.

El monosexismo se basa en la erradicación de cualquier opción no monosexual (en la que te puedes sentir atraída hacia más de un género): no puede existir nada fuera del binario hetero/homosexual. De esta manera se consigue que no pueda existir nada que pueda confundir la barrera que tiene que haber entre la heterosexualidad y la homosexualidad para que así la heterosexualidad siga manteniendo su privilegio: si aceptamos la existencia de plurisexualidades no se puede demostrar la existencia de la heterosexualidad como algo estático, puro y único. De esta manera, conceptualmente, las plurisexualidades se han construido como combinación de las dos monosexualidades, leyéndonos, por tanto, como suma de dos sexualidades (por eso se nos hipersexualiza y se nos atribuye el estereotipo de la promiscuidad), como saltando entre dos estados (por esto se nos ve como confundidas y que no sabemos lo que queremos o que estamos en una fase), o como combinación de dos orientaciones (por esto se nos dice que somos 50% heteros y 50% homosexuales).

Delante de esto el activismo bisexual más visible lo que hace es básicamente negar los estereotipos que nos otorgan, juntamente con “visibilizarnos” para combatir la erradicación. ¿Pero qué resultado obtenemos de todo esto? ¿Quién se beneficia más de este tipo de campañas y activismo? ¿Cómo es que (misteriosamente) este sea el activismo bisexual más aceptado dentro de un activismo hegemónico LGBTI+ que hasta hace muy poco negaba nuestra propia existencia, incluyendo nuestra discriminación y opresión?

Hasta no hace muchos años la negación de nuestra existencia y nuestra discriminación era el pan de cada día dentro de los grupos LGBTI+. Hace 15 años tenía casi prohibida la palabra “bifobia” dentro del colectivo donde me movía. En la mayoría de grupos la B se incorporó hace poco más de 10 años, y no fue una lucha fácil. Todavía, de hecho, se niega en muchos entornos, aunque ya no es un pensamiento tan aceptado de cara al exterior. Ahora todas se suman a hacer campañas para el 23 de Septiembre, y a abanderarse (muchas veces desde el privilegio monosexual) de la lucha contra la bifobia. Pero no nos engañemos mucho porque parte de este proceso ha concluido en una normativización, en una asimilación y en una instrumentalización por parte de estos colectivos hacia nosotras, ya que las personas bisexuales o plurisexuales seguimos siendo utilizadas solamente como ítem exótico: seguimos sin tener voz, seguimos necesitando nuestros espacios de seguridad fuera de estos grupos, seguimos siendo invisibles en jornadas, y a la vez se nos utiliza para llenar programas pero solamente como lavado de cara o como forma de hacer creer que se nos tiene en cuenta.

En este proceso ha sido donde toda nuestra energía ha ido a parar en hacernos más aceptables socialmente, para que también se nos aceptara en estos grupos. ¿Quién quiere a unas promiscuas inestables? ¿Quién nos querrá si seguimos aceptando que se puede estar confundida? ¿Quién nos quiere incapaces o discapacitadas en nuestras decisiones? Es así como poco a poco hemos ido convirtiendo nuestro activismo en una lucha para la aceptación, en la construcción de una identidad estática y súper estable, 100% ella, 0% todo aquello que la pueda hacer menos asimilable.

Pero en este proceso hemos dejado atrás a compañeras, a personas que también padecen el monosexismo, y que además padecen también otras estructuras. Hemos dejado la transversalidad de lado, hemos dejado de luchar contra un sistema para pasar a aplaudir la discriminación a la promiscuidad, a la confusión, a la discapacidad en la decisión o la inestabilidad. Hemos creado una barrera dentro de nuestro colectivo (como suele pasar siempre): una barrera que separa entre las “buenas” bisexuales y las “malas” bisexuales. Lo peor de todo es que las que son acusadas de malas bisexuales son también aquellas que les atraviesan otras estructuras y que, por tanto, padecen todavía más discriminación. Las mismas jerarquías siempre se acaban colando en todos los sitios.

Yo durante años intenté ser una muy buena bisexual, negué muchas partes de mí. Durante tiempo procuré hacerme ver cómo querían que fuera, para no sentir que yo era la culpable o responsable de la violencia que padecíamos. Me costó años, y una buena entrada de discurso crítico, darme cuenta de que yo no era la responsable de la violencia que recibía, que yo no era la culpable de que las personas plurisexuales se las estereotipara por el simple hecho de reproducir ese estereotipo, y que la responsabilidad era estructural y de todas aquellas personas que desde el privilegio procuraban que día tras día yo no olvidara que mi valor, mi sentir, mi poder para decidir sobre mi vida, dependía más de ellas que de mí.

Obviamente que se nos asignen estereotipos por defecto solamente por el hecho de ser bisexuales o plurisexuales es violencia estructural y es monosexismo. Pero afirmar que no somos de una manera concreta no es muy diferente a asignarnos estereotipos: también es una imposición de una forma de ser, además atravesada por una expectativa social que nos normativiza. Por tanto, esta negación no deja de ser una reproducción monosexista también. Las personas plurisexuales podemos ser (y somos) de muchas maneras, y no por este motivo menos merecedoras de ser o estar. Las promiscuas, las confundidas, las que no sabemos lo que queremos o las que pasamos por fases también somos plurisexuales.

 

imagen: puntos de libro (y plantillas) de la Colectiva Desorientada (I Jornadas Desorientadas en Madrid)

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pausa

por wuwei (natàlia)

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He decidido tomarme un tiempo de pausa en el activismo. Esto quiere decir que temporalmente dejo de escribir en el blog, de dinamizar talleres y de dar charlas. Los motivos son muy variados, y algunos de ellos no me apetece compartirlos, pero otros sí: necesito descansar, autocuidarme, tiempo para mí, tiempo para mis relaciones y energía para otros proyectos.

Avisaré cuando me reactive. ¡Hasta entonces!

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bifobia y activismo: una lucha contra la LGBTIfobia parcial

por wuwei (natàlia)

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aviso de contenido: mención de heterosexismo, alosexismo, intersexantagonismo y cisexismo; relato sobre monosexismo en los activismos LGBTI+ y queer, utilización del sufijo -fobia para hablar de violencia estructural.

el motivo por el cual se ha utilizado el sufijo -fobia para hablar de violencias estructurales en este caso ha sido práctico, ya que originalmente este artículo lo había escrito para un medio más generalista donde contextualmente necesitaba utilizar este sufijo.

 

‘LGBTIfobia’ es una expresión que se está utilizando desde muchos colectivos de personas LGBTI+ (lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales, entre otras) para referirnos a las violencias que recibimos por el hecho de pertenecer a alguno o algunos de estos grupos (lesbofobia, homofobia, bifobia, transfobia, intersexfobia, por ejemplo). Aunque la LGBTIfobia es más violenta fuera de los entornos LGBTI+, estas violencias no sólo se viven fuera de estos colectivos, también los vivimos constantemente en nuestros entornos.

Utilizar una abreviación como esta (LGBTIfobia) desde mi punto de vista es problemático: primero porque siempre nos estaremos dejando letras (y por tanto violencias), como por ejemplo la A de asexualidad (y por tanto la asexfobia) u otras plurisexualidades que no son la bisexualidad (como la pansexualidad, la polisexualidad, entre otras); y, por otro lado, aunque su intención inicialmente es la de mostrar más violencias más allá de la homofobia, pone a todas las violencias que padecemos las personas el colectivo en un marco de parecido e igualdad que esconde que cada una de las discriminaciones por cada letra es diferente, funciona de formas totalmente diferentes y es atravesada de forma diferentes a cada una. Lo que se obvia con todo esto es que algunas estamos discriminadas debido a pertenecer a alguna de estas letras mientras a la vez tenemos privilegios en relación con las violencias que viven otras letras y por tanto podemos ejercer violencia hacia ellas. Estas violencias pueden ser ejercidas por personas de dentro del propio colectivo: personas cisgénero (plurisexuales, gays o lesbianas) pueden reproducir transfobia, hombres gays y plurisexuales ejerciendo machismo (y por tanto lesbofobia) sobre mujeres lesbianas y plurisexuales, personas no intersexuales apropiándose del discurso contra la intersexfobia, etc.

Uno de estos múltiples ejemplos es la bifobia que es ejercida y reproducida por las personas monosexuales del colectivo (aquellas que se sientan atraídas hacia un solo género). Hablar, además, de ‘solamente’ bifobia, esconde que existen más orientaciones plurisexuales a parte de la bisexualidad donde existe una atracción hacia más de un género (como las pansexuales o las polisexuales). Más que de bifobia, a mi me gusta hablar de monosexismo, la estructura que oprime y discrimina a aquellas que nos sentimos atraídas hacia más de un género, que engloba otras orientaciones plurisexuales, o aquellas que no se definen con ninguna etiqueta, y también incluye violencias más simbólicas que la ‘bifobia’ no recoge.

La mayoría de las veces el monosexismo es invisibilizado y menospreciado en las luchas LGBTI+. Este menosprecio no sólo se da en activismos LGBTI+ más normativos, institucionales o asimilacionistas, sino también ocurre en los grupos o colectivos más radicales, queer o (supuestamente) más críticos. No es coincidencia, ya que la negación de su propia existencia es la base del monosexismo: la negación de la existencia de la posibilidad de sentirnos atraídas hacia más de un género es una característica del monosexismo y se acaba reproduciendo también en una negación de nuestras violencias que padecemos. En el marco del monosexismo las plurisexualidades no son reconocidas como existentes: socialmente no se nos ve (cuando se nos quiere ver) como mitad heterosexuales y mitad homosexuales, y por tanto como personas que padecemos un 50% de homofobia y un 50% de privilegio heterosexual. De esta forma se niega la existencia de una discriminación diferenciada y que tiene un funcionamiento y mecanismo diferente (por ejemplo, la no existencia o la asignación de estereotipos como que somos inestables, no sabemos lo que queremos, somos promíscuas o que somos infecciosas).

Lo que sí que estamos viendo en los últimos años es un pequeño (supuesto) reconocimiento de la existencia de la bifobia en el activismo LGBTI+ más institucional, normativos y asimilacionista. Este reconocimiento es, no obstante, una trampa, ya que se basa sobre todo en un intento de asimilarnos que utiliza o bien un tipo de bifobia como ‘mitad homofobia’ o bien se acepta como un conjunto de estereotipos que simplemente se tienen que negar: una lucha que parte más de un lavado de cara de la bisexualidad que no de una crítica real al monosexismo y de sus mecanismos. En este tipo de activismo se incluye también en activismo normativo específicamente bisexual. Basar el activismo únicamente en la negación rotunda de los estereotipos que se nos asigna lo que hace es generar dentro del colectivo un rechazo y discriminación hacia aquellas que cumplen con los estereotipos (plurisexuales promíscuas, confundidas, indecisas o que están en fases o fluyen).

Este tipo de activismo, además, suele imponer una sola posible identidad, la bisexual, negando la posibilidad de otras identidades plurisexuales, la opción de no etiquetarse, o la posibilidad de ver la propia sexualidad como cambiante o fluida. Esta obligatoriedad a la estaticidad, a no poder reproducir estereotipos o bien a solamente poderse representar con una identidad, es monosexismo: el monosexismo no solamente nos asigna estereotipos, sino que otorga a éstos una carga negativa, y además impone  que la sexualidad no puede cambiar o ser más diversa.

Existe, no obstante, un activismo contra el monosexismo con una perspectiva crítica, no asimilacionista y transversal, que procura no excluir a personas que están discriminadas por otro tipo de violencias. Este activismo, por tanto, también incluye muchas otras identidades que no son la bisexual y que también les afecta el monosexismo. Este activismo no ataca los ‘mitos’ (ya que las personas promíscuas, o las inestables, o las confusas, no somos mitos), sino que se reapropia de los estereotipos no estigmatizándolos, señalando de donde provienen. Este es un activismo que encajaría dentro del resto de activismos críticos, aunque muchas veces aquellos activismos crícitos LGBTI+ (quees) se obsesionen en negarnos una  y otras vez.

 

 

Si quieres ayudar a mantener éste espacio, puedes hacer donativos aquí 

Si quieres saber más acerca del motivo de los donativos, clica aquí.

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sistema de donativos económicos a través de este blog

por wuwei (natàlia)

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Mi dedicación al activismo durante los últimos años ha sido múltiple: he participado en colectivos, he escrito artículos de opinión en diarios y a la vez escribo en mi blog, hago talleres por mi cuenta, charlas, etc. El activismo se ha convertido en una de mis principales motivaciones y en uno de los ejes más importantes de mi vida porque atraviesa totalmente como gestiono mis relaciones, decisiones, proyectos más allá del activismo, emociones y vivencias. Podríamos decir que al activismo le dedico casi mi vida, tanto emocionalmente como en cantidad de tiempo.

Aunque es un tipo de trabajo que hago con mucha motivación y encantada, me supone un esfuerzo y un tiempo notable. De hecho mochas de estas tareas son incompatibles con muchos trabajos que me permitirían obtener una remuneración mínimamente buena para vivir, pero que me suponen un esfuerzo muy grande de tiempo y emocional. Me gustaría poner un ejemplo de lo que me supone a mí de coste de preparación de algunas de las cosas que normalmente hago: para que os hagáis una idea, preparar la charla de memorias de una C supuso por mi parte una dedicación de más de 100 horas, o la charla de monosexismo que hice para las I Jornadas Desorientadas donde la dedicación fue plena (de una jornada laboral) durante un mes y medio.

Además, muy buena parte de mi activismo es para mostrar y hablar de estructuras, violencias y situaciones que a mí me han afectado (y me afectan) y que me han puesto en situaciones muy vulnerables, hasta afectar mi situación económica (lo expliqué en  éste artículo hace unos meses). A la vez también he observado que hay personas que se sirven de lo que escribo para montar charlas, talleres o incluso clases, donde sacan muchas veces un beneficio económico (que yo no me saco).

Estos fueros los motivos por los cuales decidí hacer taquilla inversa cuando comencé a hacer talleres a través de este espacio. La taquilla inversa en los talleres me permite poder recibir una ayuda económica para seguir manteniendo el espacio y el activismo que hago y a la vez permite que personas que no pueden pagar el taller también puedan venir, ya que la taquilla inversa no pone un precio para el taller y cada persona pone lo que cree, quiere y puede.

No obstante, siento que hacer sólo la taquilla inversa en los talleres invisibiliza mucho otro trabajo que hago que no se materializa en un taller o una charla, y es todo el tiempo dedicado a escribir, por ejemplo, y a generar cierto discurso a través del blog. Debido a todo  esto, e intentando ampliar la posibilidad de que quien quiera y pueda haga aportaciones y donativos que me permitan seguir manteniendo este espacio y el activismo que hago por mi cuenta, he decidido poner en la página algún método para hacer donativos.

Tengo pendiente mirar con calma muchas posibilidades sobre qué sistema poner para que las personas puedan hacer donativos. Mientras lo decido, no obstante, he decidido poner el sistema de Ko-fi, que aunque no es mi favorito (por muchos motivos) es el que de momento usaré mientras estudio tranquilamente otras posibilidades. Tendré fijo un link como éste:

a la derecha de la página para que las personas que entren puedan hacer el donativo. También lo pondré al final de cada una de las entradas para que se recuerde la existencia de esta posibilidad.

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presentación de La Trobada, nuevo proyecto cooperativo en Barcelona

por wuwei (natàlia)

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Quiero aprovechar la entrada de hoy para presentaros un proyecto en el que estoy: La Trobada (que quiere decir ‘El Encuentro’ en catalán), un nuevo proyecto cooperativo en Barcelona. El proyecto consiste principalmente en un espacio donde se ofrecerán actividades de todo tipo para tratar opresiones, haciendo hincapié en las intersecciones y el activismo transversal.

El espacio estará abierto a que sean les propies usuaries les que puedan proponer actividades, siempre que se hable, sobre todo, en primera persona, desde la experiencia de vivir estas opresiones.

Uno de nuestros propósitos también es el de crear red y facilitar la cooperación y el intercambio económico para fortalecer el activismo múltiple, especialmente en la ciudad de Barcelona y en el tejido del distrito de Sant Martí, donde nos ubicaremos.

En los próximos meses pondremos en marcha este espacio, pero ya desde la semana que viene empezaremos a ofrecer actividades en Ca L’Isidret gracias al apoyo de la Taula Eix Pere IV.

Nos podéis seguir de momento por twitter y facebook. Nuestro correo electrónico es latrobadabcn@gmail.com. Próximamente también presentaremos nuestra web y tendremos un teléfono de contacto.

Haremos la presentación de nuestro proyecto el viernes día 11 de Mayo a las 19h en Ca l’Isidret. La entrada será gratuita pero haremos taquilla inversa para poder recaudar dinero para poder financiar parte del proyecto. Además, habrá pica pica vegano. ¡Os esperamos!

  • Presentación de la Trobada: Charla y actividad sobre activismo transversal
  • Día y hora: 11 de Mayo a las 19h
  • Lugar: Ca l’Isidret, c/ Paraguai, 2, Barcelona (Metro Sant Martí, L2)

Aquí tenéis el evento de facebook.

 

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instrumentalización de los márgenes: historias y emociones desde dentro del mundo del activismo

por wuwei (natàlia)

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aviso de contenido: abuso de poder instrumentalización de discursos críticos, ejercicio de poder, manipulación, técnicas de dominación, falta de cuidados.

 

El mundo del activismo es donde he conseguido encontrar cierto confort, mi red afectiva, personas que construyen relaciones de forma políticamente más consciente (o que al menos quieren hablarlo y tratarlo); es donde he encontrado mis espacios seguros, las burbujas de supervivencia. Ahora bien, el mundo del activismo también puede llegar a ser un espacio múltiple donde la hipocresía y la violencia se disfracen constantemente de discursos críticos: personas criticando la competitividad llevando a otres a situaciones altamente competitivas y utilizando técnicas de dominación para excluir y borrar, mientras nos llenamos la boca hablando de inclusividad y violencia simbólica. Y no estoy hablando de los hombres machistas en espacios de militancia (esto también lo he padecido): estoy hablando de otras identidades y de otro tipo de representaciones en nuestros feminismos y entornos críticos sobre relaciones  (espacios extendidos también a las redes).

De cara a la galería todo son sonrisas y discursos que quedan y suenan muy bien, pero que se vacían constantemente con el hacer del día a día. Y, finalmente, la objetificación total de una nueva identidad: les fans (tranquiles, esto lo esconderemos diciendo que en espacios críticos no existen estas figuras, que esto va de ser todes horizontales y así no tenemos por qué responsabilizarnos de la idea de que nuestro poder lo consigamos a costa de la fuerza múltiple de estas identidades a las que muchas veces utilizamos, explotamos y objetificamos).

Necesito desahogarme. Pero a la vez también necesito olvidarme de todo esto y dejar atrás estas emociones que me despierta el mundo del activismo. He estado los últimos meses planteándome seriamente dejarlo, totalmente, borrarlo todo, desaparecer y (re)hacer mi vida al margen de todo este mundo que en algunos casos (no siempre) pretende hacernos creer que se preocupa por los márgenes cuando en realidad muy a menudo lo que hace es instrumentalizarlos. Y, aunque dejarlo hubiese sido también una decisión acertada (el auto-cuidado es importante), finalmente he decidido quedarme (otra decisión igual de acertada). Y además, por otro lado, también necesito responsabilizarme, obviamente, porque de nada sirve señalar y hacer creer que todes somos libres de esta farsa.

Sentir hostilidad, invisibilización y borrado, y otras técnicas de manipulación como ghostings, luz de gas, ninguneo… la manipulación, el poder y las técnicas de dominación están en el orden del día en nuestros entornos mientras a la vez no paramos de hablar y criticas las jerarquías, la competitividad, o el consumismo relacional. Es muy difícil convivir con estos mecanismos ya que son muy difíciles de señalar, solamente se sienten, atraviesan, se hacen invisibiles y hablar de ellos se hace muy difícil. Personas, que aunque formen parte de un discurso contra-poder, ejercen (¿y ejercemos?) poder y generan (¿y generamos?) clubs exclusivos donde solamente se aceptan persona que, o bien tienen ‘más’ poder y pueden ayudar a ‘flotar’ más, o bien son personas que se sitúan ‘por debajo’ y ayudan a sustentar a le otre a mantener una posición de poder. Clubs exclusivos donde, quien no juega al juego es expulsade (utilizando, evidentemente, todas las técnicas a las que he hecho referencia anteriormente).

No quiero decir tampoco que el mundo del activismo sea exactamente como el ‘exterior’, el ‘normal’ o exactamente igual que el ‘sistema’ y no se estén realmente construyendo (o intentando construir) alternativas contra-poder: de hecho en este mundo he encontrado muchas personas críticas, espacios de seguridad, he podido respirar de toda la violencia que he vivido fuera de estos entornos, he podido empoderarme de una relación de maltrato y es donde he conocido aquellas personas con las que tengo ahora mismo un vínculo más cercano y a la vez con una sensibilidad política. Pero todo esto no quita que en estos espacios se reproduzcan también mecanismos de ejercicio de poder sobre otres, una reproducción que muchas veces arrastra a muches más. El problema es que esta ‘reproducción’ va disfrazada con un discurso que se hace pasar por revolucionario para apropiarse de espacios críticos.

No obstante, he decidido quedarme: el activismo se ha vuelto un eje principal en mi vida, me ha ayudado a relacionarme de una forma más sensible, más crítica, y autocrítica. No quiero dejarlo, pero tampoco quiero seguir que todo este juego me ahogue. Seguramente algunes pensarán que lo que se tiene que hacer es luchar contra todo esto que está pasando dentro de nuestros círculos, y razón no les falta. Pero también tenemos que medir capacidades, fuerzas, tiempo y energía: tenemos que seguir moviéndonos en el día a día, sobreviviendo en un mundo lleno de violencia, y a muches no nos quedan fuerzas para abrir tantos frentes, con todo el riesgo de vulnerabilizarnos más justo en un entorno donde nuestras vulnerabilidades son menos y son más sostenidas. Es por este motivo que he decidido tomar un cierto tipo de posición que por un lado me permita seguir teniendo energía para poder seguir haciendo activismo que a mi me gusta y me motiva y por otro lado mantener un equilibrio del auto-cuidado y la responsabilidad compartida y colectiva. Esto sí, manteniendo especialmente la auto-crítica y evitando las trampas. Es por este motivo que también siento la necesidad de alejarme emocionalmente de ciertas actitudes y a la vez acercarme un poco más a quien dejamos casi siempre en los márgenes.

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